ANOREXIA
Los niños pasan períodos más o menos largos en los que decrece la cantidad de alimentos
ingeridos.
Si a este dato se añaden otros como pueden ser astenia, tristeza, dejar de jugar, etc. , habrá
que investigar la falta de apetito.
No deben preocuparse si no aparece ningún dato añadido.
Y menos lo harán, si en los controles somatométricos, se aprecia que el niño crece y engorda
lo que se considera normal. Es decir su hijo se halla situado en las zonas de la regularidad.
Si no hay "paradas" en su desarrollo, podríamos afirmar que el niño tiene el apetito adecuado para
su edad y momento.
Hay un período especial que es el que va desde 18-24 meses y los 5-6 años en el que los niños
comen menos, con períodos largos en que parece como si no comiesen "nada".
Engordan 1 ó 2 kilos al año, es decir, la curva evolutiva del peso se aplana. Disminuye en un
20-30% sobre lo que venía siendo habitual hasta entonces.
Pueden deducir que, en ese período, las necesidades alimentarias serán menores y así deben
entenderlo los padres y no forzar a los hijos a que coman más y más.
El instinto del hambre es, después del de la sed, el más acuciante para el ser humano. Recuerden
aquel dicho:
"El hambre es negra".
Es una edad, estos 3 años, en la que los niños descubre el mundo que les rodeo y muestran su
interés por él.
Sentimiento este que ponen por encima de cualquier otro, incluso sobre el apetito.
No fuercen a su hijo para que coma, y sobre todo determinados alimentos, por cuanto les llevará
a una "pelea" continua con él.
Esta guerra padre-hijo hace que sus relaciones sufran un importante deterioro. Y hemos de tener
presente la época tan importante que está viviendo el niño.
Entiendan lo deseable que es que sus padres colaboren al descubrimiento de las cosas y ofrezcan
explicaciones a sus hijos en un diálogo de amistad.
Rechazar la comida, por algunos niños, en estas edades puede ser para llamar la atención o para
afirmar su independencia.
Pueden estar seguros que si un niño deja de comer a una determinada hora lo compensará en
la siguiente.
Tienen que comer para su desarrollo y actividad y lo harán.
Muchas veces dicen las madres que no comen sus hijos y sin embargo "no paran" en todo el día.
Les digo que los coches y las máquinas no funcionan "sin combustible" y para reafirmar mi idea
les indico que traigan a la memoria la imagen de los niños africanos "muertos de hambre" que vemos en
la tele y que recuerden que no mueven una mano, ni hacen un gesto para espantar los insectos que le
están picando.
NO TIENEN ENERGÍA POR QUE NO COMEN -> CONSECUENCIA ->NO MUEVEN SUS MÚSCULOS.
En otras ocasiones y ante el temor a que no se alimenten bien, los padres ponen en marcha la
técnica de premios, castigos, amenazas, sobornos para lograr que "coman algo". Mala actitud ésta
ya que va a influir muy negativamente en la ingesta de alimentos y, sobre todo, en la relación entre hijo
y padres.
Respeten al niño y a su inteligencia. Pónganse en la situación de una persona mayor que no come
y véanse a uno de ustedes haciendo las "mismas cosas" para lograr que tome la comida.
Se verán haciendo el ¡¡¡RIDICULO!!!.
Piensen que sus hijos son tanto o más inteligentes que esos comensales de más edad y actúen
con toda normalidad.
Insisto, preocúpense si, además de "no comer", notan otro signo o síntoma.
Otra cosa a tener presente es el "ejemplo" que damos los padres en la mesa. Si nosotros somos
unos protestones o rechazamos unos determinados alimentos, fácilmente seremos imitados por nuestros
hijos.
El ambiente familiar a la hora de la comida es fundamental para llevar a cabo unas normas que
permitan una buena convivencia.
Evitemos, a la hora de la comida, las discusiones y seamos tolerantes los unos con los otros.
En otro orden, hay dos cosas básicas que hemos de evitar: la primera el que se coma "entre
horas" y la ingesta excesiva de leche. Llevan, ambas, a que a la hora de comer adecuadamente no se
haga así por cuanto ya hemos saciado el apetito.
La variedad en la alimentación facilitará el desarrollo del niño y el buen funcionamiento del
organismo.
La leche es un gran alimentos para los lactantes (es decir "los que lactan", los que "toman
leche"). Pero luego, ya no debe ser nuestro alimento básico y hemos de cubrir los cuatro grupos
existentes.
La causa principal de anemia ferropénica (falta de hierro) es la excesiva ingestión de leche,
por cuanto lleva muy poca cantidad. No cubre las necesidades de nuestro organismo.
Durante la comida el niño "debe comer". Quiero decir con esto, que ese tiempo es para
alimentarse y no debe permitírsele que juegue, vea TV, lea, etc.
Es la hora de la comida y punto.
Los padres deben colaborar y evitarán hacer imitaciones, ademanes, etc. con los que piensan
distraer a su hijo para que coma.
No es bueno que fuercen al niño a que coma nuevos alimentos y sobre todo a que prueben
sabores. La mayoría de las veces el niño los rechazará.
Dense cuenta, en la observación diaria de reacción ante las cosas, que el niño es un explorador
nato e intentará probarlo todo. No les fuercen, déjenselos descubrir a ellos.
Por último, déjenle escoger a él entre la cuchara o tenedor para llevar la comida a la boca y
busquen que la posición en que se sientan para alimentarse sea la correcta.
RESUMEN:
En principio, la sola falta de apetito sin otro signo o síntoma no debe preocuparles.
Más tranquilos se quedarán aún si es desarrollo de peso y talla es el normal.
Como abundamiento decir que si el niño está activo todo el día, es señal de que está recibiendo la
alimentación adecuada.
No se fijen tanto en la cantidad que toma, sino en la variedad de los alimentos. Que se provea de
los cuatro grupos (lácteos, grasas, proteínas e hidratos de carbono).
Padres, relájense y desmitifiquen la alimentación de sus hijos y confíen en el
instinto que poseemos de comer lo necesario y, a veces, de más.