CHUPETE
Aunque es de sobra conocido, haré una definición para conocer sus partes.
CHUPETE:
Artículo que el niño succiona; pero de la cual no obtiene ningún fluido y que se
compone de, al menos, las siguientes partes: Tetina, disco, anilla y/o obturador.
Los chupetes pueden ser de una pieza o de varias ensambladas. Estos últimos son los que más
frecuentemente se usan a pesar de que los recomendados son los primeros por su facilidad para la
limpieza y evitar accidentes por desmembramiento de los de varios componentes.
Cuando se compren de varias piezas (más atractivos por su forma y colorido) deben fijarse en
que estas partes deben estar fijamente unidas a fin de evitar el desprendimiento de alguna de ellas
con el consiguiente peligro de deglución y posterior asfixia del bebé.
Como materiales en su fabricación se suelen usar el caucho, la silicona y los plásticos.
No existe una recomendación clara sobre si son preferibles los chupetes de silicona o los
de caucho.
Es conveniente resaltar las recomendaciones del Ministerio de Sanidad que sugiere una
vigilancia atenta con los chupetes de silicona una vez se inicia la dentición ya que el niño podría
desgarrar la tetina presentando peligro de ahogo.
Se disminuye esta posibilidad teniendo la prevención de que el chupete se cambie cuando
empiecen a notar que se deteriora en exceso y pierde su textura. Ahora bien, todos sabemos que el
niño, en muchos casos, no deja fácilmente "su chupete" y lo quiere cambiar por uno nuevo; pero
sabedores del problema, los padres deben imponer su criterio aunque pase alguna noche sin dormir.
El chupete entra y sale de la boca su hijo con mucha frecuencia, por lo que debe ser lavado
frecuentemente y de vez en cuando esterilizado, sobre todo en los primeros meses.
Aunque lo que voy a decir parecerá, a muchos de ustedes, una "grosería impensable", si
les puedo afirmar que hay muchos padres que la realizan con el consiguiente peligro para sus hijos.
Para ellos va el consejo:
Les recomiendo que nunca limpien el chupete en su boca.
Es la forma MÁS FACIL de transmitir infecciones a los niños.
Por desgracia, es una práctica que vemos muy frecuentemente en la consulta diaria.
En ningún caso, debe untarse con miel, azúcar, leche condensada ni otras sustancias similares,
ya que perjudica gravemente la dentición, además de hacer al niño inapetente por haber ingerido dulce.
Para terminar diremos que a los dos años termina la llamada fase oral del niño, por lo que también
consideramos a esa edad como la ideal para retirar el chupete.
En cuanto a la forma de retirarlo he oído muchas versiones. Hay quien recomienda que se haga
paulatinamente dejando el chupete solo para dormir e incluso cuando están dormidos retirárselo.
Es conocido por los pediatras y por muchos padres que el mantener excesivamente el chupete
provoca infecciones de boca e intestino (poco probables) y sobre todo deformación del paladar que
cuando sea mayor ha de corregirse.
A fin de animar a los padres a que retiren el chupete le digo que la corrección de dientes cuando
sea mayor le va a salir en un muy alto coste monetario.
Volviendo a la forma ideal para retirar el chupete, yo soy partidarios cuando el niño ya es un
poco mayor recomendarles a los padres que lo hagan de forma brusca. A continuación explicaré como
considero ha de hacerse.
Antes de nada quiero dejar sentado que soy un pediatra que confía en la inteligencia y picardía
de los niños.
Ellos saben cuando una decisión es la correcta y debe tomarse.
En la consulta y en presencia del niño en unión con los padres, le digo al infante que lo de seguir
con el chupete "se acabó" y que ya nunca más debe usarlo, porque ya es un niño "mayor".
Manifiesto a los progenitores que, al llegar a casa, cojan el chupete y una tijera y corten la tetina
en trocitos lo más pequeños posibles y le den la anilla al niño.
En presencia del niño y llamando su atención sobre ello, hago una demostración en la consulta
con un papel que corto en fragmentos no superiores a 2-3 mm.
Me ha dado resultados espectaculares, y en algunos casos, los mismos niños se encargan de
hacerlo ellos, al llegar a casa.
Insisto en que me refiero a niños mayores y que tanto los padres como yo somos sabedores de
que hay que retirárselo.
Los niños lo toman muy bien y nunca los vi enfadados conmigo por haber dado la orden de
destrucción del chupete.
También puedo citar, como anécdota, que más de una madre o abuela que estaban desesperadas
han vuelto a mi consulta solo para dar las gracias.