CONVIVENCIA CON SUS HIJOS
La convivencia con sus hijos le traerá muchas satisfacciones y algún disgusto.
Deben tener claro, desde el principio, que normas desean implantar. Reflexionen, los niños son
recipientes vacíos en los que va a poder introducirse de todo y en grandes cantidades.
Por ello han de procurar que lo que hagan y digan, en todo momento, sea lo adecuado y enseñen
a los niños en la forma adecuada.
He visto muchas notas en los libros y en carteles, más o menos interesantes.
Estos últimos, podemos verlos en las escuelas, consultas de los pediatras, etc.
De todos ellos el que más me ha impresionado siempre es el siguiente:
LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE VIVEN
TEXTO ORIGINAL DE FILIUM * Asociación interdisciplinaria para estudio y prevención del filicidio.
Si fuésemos capaces de tener presente los diez puntos, lograríamos unos hijos maravillosos.
Cuidemos nuestra actitud, sobre todo delante de ellos, pues absorben todo lo que ven.
Son grandes imitadores.
Hay infinidad de normas de convivencia. De unas Clínicas Pediatras de Norteamérica que a
su vez lo adaptaban de un trabajo de Christophersen, ER Little People - H & H Enterprises, 1982,
he entresacado unas ideas del capítulo:
"DIEZ PRINCIPIOS PARA VIVIR CON NIÑOS":
- Agárrelos portándose bien. Nunca estén pendientes de pillarlo haciendo "algo que está mal".
La regla más importante es esforzarse en elogiarlo o atenderlo cuando se porta bien.
Portarse bien incluye todo, desde el juego a cualquier otra tarea o actividad.
- Déjenlos que les ayuden. Nos referimos a las actividades de la vida diaria. A la mayoría de los niños les fascina ayudar a sus padres y pueden aprender mucho al hacerlo.
- Vigile a sus hijos. Anímelos en sus juegos y tareas; pero basta una interrupción de 5-10 segundos, no más. No corte las actividades que desea alentar.
- Las rutinas y responsabilidades hogareñas deben ser (dentro de lo razonable) ordenadas
y predecibles. Logre que luego sean respetadas.
- La disciplina y su aplicación deben ser lo más positivas posibles. Debe pagar, en la forma
establecida, por lo que haya hecho mal. Luego no volver a recordarlo.
- Los sermones son para las iglesias no para el hogar. Se debe hablar con los hijos; pero no
es bueno hacerlo en los momentos de crisis, ni siquiera so pretexto de hacerlos
razonar.
Aproveche una pausa en las labores de ambos o en un paseo que realicen juntos.
- Demuestre compasión cuando ejerza disciplina. Procure que las muestras de compasión
no duren excesivo tiempo. Simplemente manifestarla y ya está. Llega un minuto.
- Insinuación e imitación. Los niños aprenden lo que ven y oyen. Si usted grita cuando se
enoja, lo menos que puede esperar es que su hijo siga el ejemplo. Es conveniente
manejar los problemas sin perder la calma.
- Sea una madre y no una mártir. Descanse, si lo precisa, ayudándose de una niñera o
familiar adecuados o enviando a su hijo a una buena guardería.
- Los padres son maestros. Lo haya planeado o no, lo intente o no, enseñará a sus hijos a
través de la interacción con ellos. Especialmente en niños pequeños, lo que ustedes
hagan es más importante que lo que digan.
Podría añadir alguno más; pero todos van o menos
por el mismo camino e ideas.