CONVULSIONES FEBRILES
Se definen como crisis provocadas únicamente por la fiebre.
Es el trastorno convulsivo más frecuente en la niñez y, generalmente, tienen un pronóstico
excelente. Su pediatra ya le explicará detalladamente todas las posibilidades.
Remiten espontáneamente sin tratamiento específico.
CARACTERÍSTICAS
Nota:
Es importante darle, a los padres, una pauta de antitérmicos que permita un mejor
control de la FIEBRE. A veces, usando, usando uno solo de ellos, no es posible lograrlo.
¿QUÉ HACER ANTE UNA CONVULSIÓN FEBRIL?
Normalmente, los padres acuden con el niño a un centro hospitalario. Cuando llegan, el cuadro
convulsivo ya ha pasado y el niño, como mucho, lo verán los médicos en la situación de sueño postictal.
A partir de ahí, buscarán el foco que origina la fiebre y lo tratarán.
El principal proceso a descartar es la meningitis. Casi siempre, le harán a su hijo una punción
lumbar que permita confirmar o descartar dicha infección.
Se programa un EEG (electroencéfalograma) que se hará una vez hayan pasado 10-15 días
desde que su hijo presentó la convulsión.
Se suele hacer como complemento de la exploración.
Si da un trazado dentro de la normalidad, ya no se repite.
Es necesaria esta espera de 10-15 días por cuanto se ha de permitir "organizarse" al cerebro.
De no hacerlo así, reflejará una alteración bioeléctrica que se ha ocasionado con motivo del cuadro
convulsivo.
No se da tratamiento específico para las convulsiones febriles. No se usan anticonvulsivantes.
Si presenta convulsiones recidivantes, se les facilita el nombre de un medicamento cuya
presentación farmacológica es en forma de pequeños enemas, los cuales son administrados, por vía
rectal, en el momento de la convulsión.
Su componente es diazepám o loracepám y, con ellos, suele ceder muy bien el proceso.
Conviene tenerlos en casa.
Lo principal del tratamiento es explicar correctamente, a los padres, en que consiste las
CONVULSIONES FEBRILES y tranquilizarles, restándole importancia al cuadro y explicándoles
el futuro del mismo.
Decirles que solo, en raras ocasiones, se puede presentar una epilepsía.
CONVULSIONES ATÍPICAS
Comprenden aquellas que:
Aumenta el riesgo de que aparezca epilepsia si, en la familia directa, hay antecedentes de
padecer enfermedad.
Cuantos más casos haya, mayor será el riesgo.
Se haría, entonces, una exploración neurológica completa. Si encontramos alteraciones, las
valoraremos como signo de mal pronóstico.