ESFINTERES    CONTROL DE  …


Normas a seguir:

 

CONTROL INTESTINAL

 

No se debe intentar ningún tipo de control antes de los DOS años.

Considerar que todo aprendizaje debe ser establecido lentamente y que los niños sienten

satisfacción en asimilar nuevos conceptos.

Al mismo tiempo, los niños saben que complaciendo a sus padres les agradan. A su vez,

ellos también comparten la alegría familiar.

Es conveniente que, antes de iniciar la educación de los esfínteres, el niño haya aprendido

otras cosas sencillas. Como ejemplos podemos citar el ayudar a vestirse, obedecer pequeñas órdenes,

etc.

Al comenzar la enseñanza de control de esfínteres aprovechar el momento de cambiar el pañal

sucio.

Dejarlo caer en el orinal, estableciendo así una relación entre deposición y recipiente.

Puede animársele a hacer prácticas. Bajarle los pantalones y colocarlo un corto tiempo en el orinal,

incluso con el pañal abierto dentro del orinal. Como si fuese un juego. Nunca forzar a que se siente en él o

mantenerlo contra su voluntad.

Se puede aprovechar el acto de vea a un hermano mayor u a otro niño en el acto de defecar, para

que se vea estimulado su deseo natural de imitación.

Después de haber iniciado las prácticas, se debe encontrar el momento en que el niño esté

deponiendo para conseguir, con habilidad, que lo haga en el orinal. Esto no es fácil conseguirlo, sobre

todo en las primeras ocasiones. (Recuerden: nunca deben forzar la situación).

Al principio, premiarán cualquier intento con contactos físicos, besos o palabras cariñosas.

Luego hacerlo, solamente, con los éxitos; pero seguir elogiando los buenos resultados obtenidos

en los días sucesivos.

Si tardasen algunos días o semanas en conseguir el control intestinal, deben seguir animándoles

y elogiando los intentos.

No enfadarse, reñir ni castigar porque se produzcan fallos. El conseguir buenos resultados se

logra en un tiempo muy variable de unos niños a otros.

El retraso no es algo anormal ni preocupante. Nunca comparen con el "niño del vecino o de

su cuñada".

 

 

MICCIÓN DIURNA

 

Suele lograrse después de que ya se ha conseguido el control de la deposición.

Han de seguir normas similares a las del control intestinal.

Hay quien aconseja juegos con muñecas o figuras o tocando el pañal para facilitar el concepto

de seco y mojado.

Yo no soy partidario de estos juegos. Opino que el niño, a esta edad, comprenderá muy bien

las palabras cariñosas de sus padres explicando lo deseado. Confíen en la inteligencia de sus hijos.

 

 

MICCIÓN NOCTURNA

 

Es el control más complicado y el que más se ve influido por un planteamiento incorrecto.

El momento en el que un niño es capaz de controlar sus esfínteres durante el sueño es muy

variable y frecuentemente ocurre de forma normal después de los 5 años.

Después de que haya conseguido el control durante el día empezarán a animarle a que lo

logre durante el sueño.

No quieran conseguirlo con urgencia ni actúen con severidad si no lo logran.

Pueden ayudar a ello limitando la bebida a partir de las últimas horas de la tarde. También

es conveniente que orine antes de acostarse.

Es bueno poner esta situación en conocimiento de su médico. Posiblemente él se limite a

realizar un análisis rutinario de orina para descartar alguna alteración y si no encuentra nada no lo

repetirá.

Preguntará si esta incontinencia ha sido continua y si en la familia hay antecedentes de que

algunos familiares directos lo hayan sufrido también. Si la respuesta es afirmativa a las dos cuestiones

planteadas, entonces su pediatra se tomará las cosas con mas calma, aun cuando siga controlando su

evolución.

Una vez se ha establecido que no hay nada anormal en su hijo, mi consejo es que, hasta los 6

años, lo único que harán con objeto de conseguir este fin es el de animarles y poco más.

Nunca lo avergüence. Preséntele su caso como algo natural y que lo tienen muchos niños.

Díganle que se solucionará con el tiempo y que las sábanas "están para lavarse".

Si no hay señal alguna de control nocturno después de esta edad, será el momento de ponerse,

nuevamente, en contacto con su pediatra y recordarle de nuevo el caso de su hijo.

El tratamiento puede seguir varias vías. Durante él, premiarán los avances y nunca reprocharán

la vuelta atrás o traspiés que vayan ocurriendo. Premiar las cosas bien hechas y no castigar lo contrario

es la actitud a seguir en esta situación.

Notarán que son niños que duermen profundamente y que cuando los levantan de noche para que

"hagan pis" ni se enteran de lo que está ocurriendo.

 

 

El tratamiento puede seguir estos caminos:

 

  1. Psicológico. Es el preconizado por la mayoría de las escuelas.
  2. Médico. Unos usarán antidepresivos y otros la hormona antidiurética.
  3. Descarga eléctrica. Consiste en un dispositivo que se sitúa debajo de las sábanas y que cuando el niño hace pis y se humedece, hace una descarga de pequeña intensidad que el niño nota y lo despierta. Actualmente en desuso.
  4. Alarmas que suenan cuando entran en contacto con la humedad y su misión es despertar al niño, o en su defecto a los padres.

 

NOTA de un compañero que trabaja en un hospital de nuestra zona gallega:

            Un compañero me indica: "actualmente es el tratamiento con mejores resultados y con menos recaídas descrito en la literatura. En mi quehacer diario lo utilizao en nuestro hospital con muy buenos resultados sobre todo en niños mayores y que tienen una actitud muy favorable para dejarse de orinar en la cama

            Gracias por tu información JOSE MANUEL.

 

 

Mi consejo sobre estos tres tipos de tratamiento es el siguiente:

 

Sobre el 1 -> no he visto grandes resultados en la población que tengo a mi cargo.

Consultando estudios sobre la ENURESIS, he observado que es el preconizado, por lo que no sé

si lo que ocurre por aquí es debido a que no hay sicólogos que dominen el tema o bien mis niños

son distintos y siguen durmiendo profundamente a pesar de las directrices que les dan. Con ello,

con este sueño, no pueden tener presente tales normas.

He visto mejorar y lograr algo positivo cuando se envía, durante unos días, al niño (de acuerdo

con él siempre) a casa de un familiar o amigos que le prestarán ayuda en caso de que miccione

en la cama.

Duermen "más despiertos" y logran controlarse mejor. Ahora bien, al volver a casa, la mayoría

vuelve a las andadas.

 

En cuanto al punto 2,

Es efectivo en algunas ocasiones, aun cuando vuelven a su problema cuando dejan la medicación.

Suelo aconsejarlos cuando veo que la situación se agrava , el niño y los padres no lo toleran, y

hay enfrentamiento entre ellos.

Todas las medicaciones tienen efectos secundarios; pero en algunas situaciones de sufrimiento

del niño, entiendo debe medicarse. De los dos males se debe escoger el menos malo.

Si logramos convencer a los padres, si tenemos dominio sobre ellos, muchos de estos casos se

arreglan diciéndole que vamos a esperar uno o dos meses más. Cuando vuelven a la consulta

ya se ha arreglado el problema.

 

Referente al tercero

No soy nada partidario. Me parece un castigo que no merece, por cuanto es la evolución normal, natural y que no puede evitar.

Una descarga eléctrica, por muy baja intensidad que tenga, siempre será un hecho muy

desagradable.

Como consejo final, pónganse en contacto con el pediatra de su hijo. Él conoce al niño, los

conoce a ustedes y seguirá el camino más indicado para su caso particular.

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