ESTUDIOS
GUARDERÍA * PRE-ESCOLAR * CLASES PARALELAS * CASTIGOS * PRESIÓN DE LOS PADRES Y LA SOCIEDAD.-
La madre que debe separarse de su hijo durante mucho tiempo, ha de buscar un único sustituto,
en lugar de una serie de cuidadores. Deberá poseer, entre otras, las características de estable y fiable.
A los dos años, los niños pueden beneficiarse si pasan algunas horas relacionándose con otros
niños, en un centro adecuado.
Durante los dos primeros años de su vida, los cuidados de sus padres son fundamentales para
que el niño se sienta seguro respecto al mundo que le rodea.
Las experiencias pre-escolares pueden ser muy útiles para el niño pequeño, ya que favorecen
la socialización y la integración en grupos de compañeros. También se ve favorecido el aprendizaje.
Al principio, es frecuente que los niños pequeños se muestren reacios a asistir a estos centros.
La negativa a acudir al colegio se puede acompañar de síntomas variados, dolores inespecíficos,
llanto, vómitos, etc. La madre puede y debe detectar cuando son debidos a este rechazo.
Caso de apreciar que son datos clínicos sin base somática, se debe insistir en que el niño vuelva
al colegio lo más pronto posible, a fin de evitar un problema que se vaya cronificando.
Esta situación se ve agravada por el hecho de que el primer año de Escuela Infantil se
acompañará de un incremento importante de episodios infecciosos de mayor o menor intensidad pero
que ocasionan que se quede en casa unos días y luego "vuelta a empezar" con la lucha para que vuelva
al "cole".
NORMAS DE COMPORTAMIENTO, CASTIGOS Y RECOMPENSAS
El niño va a prendiendo, del ambiente que le rodea, las normas que van a conformar su
comportamiento a lo largo de su desarrollo.
Los padres y, en general, los educadores deben saber cuales son los métodos más adecuados
para encauzar la posterior conducta de los niños.
Tratarán que los hijos vayan adquiriendo unos hábitos en su proceder que le permitan llevar
una vida positiva, beneficiosa y satisfactoria.
Varios son los métodos que pueden utilizarse; pero en todos ellos existen, en algún momento:
CASTIGOS (negativos) y RECOMPENSAS (positivos).
CASTIGOS:
Métodos negativos emplean con gran frecuencia como medios de disciplina. Aunque, a corto plazo,
suelen ser eficaces se ha demostrado que, a largo plazo, los resultados son pésimos.
Se pueden considerar como castigos: un grito, un azote, una amenaza Todos ellos suponen una
interrupción de la conducta que están teniendo los niños en ese momento. Aquella por la que son corregidos.
Está comprobado que, rápidamente, el niño:
- Se acostumbra al castigo y se va haciendo insensible al mismo.
- Aprende a ocultar conductas castigadas.
- Se fomenta la agresividad.
- Se enturbian las relaciones padres-hijos.
RECOMPENSAS:
Son métodos positivos que se consideran mucho más útiles. Consisten en premiar los
comportamientos deseables con el fin de que se repitan y se conviertan en un hábito. La frase
"agárrelo portándose bien" define esto. En ese momento alabar su acción y, con ello, favoreceremos
que su conducta mejore.
Está comprobado que todos tenemos tendencia a hacer aquello que nos supone algún tipo de
compensación o beneficio aunque nos reporte un cierto esfuerzo.
- Como premios, además de algo material, podemos utilizar una alabanza o un elogio. Serán tan útiles como lo primero citado.
- El niño se sentirá estimulado a repetir esos actos y con ello se fomentará el buen comportamiento así como la ilusión por los buenos resultados en la escuela. Asimismo la capacidad para ser autónomos e ir tomando sus propias decisiones y también la independencia y, en definitiva, la seguridad en si mismos.