HABITACION DEL NIÑO
Aquí expondré las características que debe tener la habitación de su hijo y a la cual debe
trasladarse a partir de los 6-9 meses.
De todos modos y durante un tiempo, habrá de existir una buena comunicación con la de
los padres.
Deberán estar cercanas la una a la otra.
Esto facilitará la vigilancia y atención durante la noche.
Reconozco que en algunas casas, en algunas familias, existirán limitaciones que hagan imposible
cumplir todas las condiciones exigidas a una buena habitación; pero se procurará cuidar al máximo el
conseguirlas y, con ello, lograr la mayor comodidad y el mejor ambiente para el niño.
Será suficientemente amplia y debe tener ventilación directa por ventana propia.
Deben evitarse los cortinajes complicados, alfombras, moquetas y todo aquello que pueda
constituir un reservorio de polvo.
El mobiliario ha de ser sencillo. Constará de una cuna o cama, armario y silla.
La cuna será de madera o metálica y debe tener una barandilla lateral que pueda descenderse
para una mejor atención de su hijo.
La separación de las barras no ha de sobrepasar los 6-8 cms. a fin de evitar accidentes por
ahogamiento.
El colchón estará recubierto por plástico que impida se empape con la orina de su hijo y,
además, permita una fácil limpieza.
Las sábanas han de estar ajustadas y tirantes para evitar se arruguen y tapen la boca y nariz
del niño.
La almohada o no la usan o bien será muy delgadita.
Si piensan en usar la cuna hasta los 3-4 años, al comprarla, fíjense en la longitud de la misma
que deberá ser de unos 120 cms.
La temperatura de la habitación se acercará lo más posible a los 18ºC; aunque si la temperatura
es menor, puede subsanarse con un mayor abrigo de su pequeño.
Debe haberse pintando con colores suaves y claros para evitar cansancio visual e irritación.
Se aconsejan los rosas, verdes, azules
Procuren que haya un mínimo de silencio en sus proximidades a fin de evitarle sobresaltos.
Está prohibido, terminantemente, fumar en la habitación de su hijo.
Pudieran instalar una luz indirecta, muy suave, a fin de facilitar la atención por parte de ustedes
durante la noche cuando ellos o alguna situación reclame su presencia en la habitación del niño. Si es
posible no encender la luz habitual que molestaría al niño, provocaría irritación y haría que tardase en
recuperar su tranquilidad y dormirse.