"BREVE HISTORIA DE LOS NOMBRES Y APELLIDOS"

Image1.gif (1225 bytes)

  

 

En el inicio de los nombres, la idea era que además de significar a un individuo de la tribu, debía

contener las cualidades reales o imaginarias que los demás miembros de la aldea entendían que poseía.

Normalmente, serían elogiosos hacia la persona.

Viene a ser un poco lo que lo que hemos visto en tantas películas de "indios y vaqueros", en que

los primeros se denominaban con nombres como el de "Toro sentado", Caballo loco", etc.

Muchos de ellos está tomados de personajes que han existido en las tribus de los indios de

Norteamérica.

Es de destacar que, en una época determinada de la historia, se creía que cuanto significaba el

nombre, le acontecía o acontecería a la persona que lo portaba.

De ahí que cuando había un cambio en la condición de una persona, ésta cambiaba de nombre con

objeto de que le ocurriese lo que su nuevo nombre indicaba.

De hecho, se fijaban en el origen y significado de los mismos, dado que estas dos cosas (origen

y significado) expresaría todo un sentido, una filosofía de la vida, un sentido, ...

Los antiguos afirmaban que el nombre marcaba una dirección, un destino.

Tenían un aforismo: "Nomen, omen" -> "un nombre, un presagio".

Recuerdo aquí a los papas, reyes, religiosos, artistas, etc. Cambiaban su nombre cuando ocurría

un cambio significativo en su vida.

Los nombres se heredaban en la familia. Variaba de unas zonas a otras y en un momento histórico

se hacía de manera distinta a otros.

Las culturas que se imponías variaban las costumbres existentes previamente.

Comentaré algo de lo sucedido en civilizaciones que han influido en nuestros nombres.

En el Mediterráneo oriental se inició la costumbre de añadir al nombre, el lugar de oiren o

nacimiento: Jesús de Nazareth, José de Arimatea, etc.

También se utilizaba el nombre del padre precedido de una partícula:

En Roma nacen los apellidos hereditarios. Utilizaban un sistema de tres nombres:

A veces, se añadía un:

En este caso, PUBLIO CORNELIO ESCIPIÓN EL AFRICANO, indicaría que:

Se llamaba PUBLIO, pertenecía a la familia ESCIPIÓN, de la gens CORNELIA

y se había destacado en las campañas guerreras en Africa.

Con la caía del Imperio Romano desaparecieron los tres nombres.

En relación con los nombres existentes en la actualidad en todas las culturas, he de hacer

constar que el significado de los nombres se ha ido perdiendo y se desconoce, ahora, lo que quisieron

simbolizar en su día.

En algunos casos, se debe a que proceden de "lenguas muertas" que actualmente desconocemos.

En otros, a la evolución de los idiomas que utilizamos, bien por haber variado tanto que no

recordamos sus orígenes, o bien por errores ortográficos o por algo más simple -> NUNCA SIGNIFICARON

NADA.

España ha padecido varias invasiones de pueblos que aportaron sus culturas particulares.

Posee un "maremagnum" de nombres, que, a su vez, llevó consigo a los pueblos que le dio su

lengua.

 

 

ORÍGENES

 

Judíos:

Como se observa, la mayoría se refieren a la divinidad:

Griegos:

Mucho más variados. Se refieren, en general, a valores guerreros, sociales o culturales:

Romanos:

Suelen describir circunstancias y objetos triviales:

Germánicos:

Aportaron nombres relativos a cualidades atléticas o guerreras:

Cristianismo:

Es de destacar que creó nuevos nombres referentes a Dios, virtudes, doctrina de la Iglesia y

a prácticas religiosas; pero asimismo recogió los existentes hasta entonces.

Árabes

Son escasos debido a las persecuciones religiosas que ocurrieron en nuestra nación:

Otros idiomas de España:

En ellos hay algunos autóctonos. Como ejemplos:

 

* * * * *

 

 

NACIMIENTO DE LOS APELLIDOS

 

 

En la última mitad del siglo XI, y ante el aumento habido de la población, empezó a hacerse

necesaria una segunda denominación, agregada al nombre del bautismo.

Usualmente se usaban aquellos que hacían referencia a su padre ->

APELLIDOS PATRONÍMICOS.

Para su formación se utilizaron:

 
No fueron hereditarios estos patronímicos pues un hijo de Fernán González podría llamarse

Alvaro Fernández y el nieto de Fernán podría ser Pero Alvarez... es decir, no podría seguirse la línea

de la familia.

Ocurrió, en esos años, que los patronímicos empezaron a repetirse de forma muy importante

por lo que para los apellidos se decidieron escoger el sobrenombre de las tierras de su dominio.

En los más humildes, elegían el lugar en que moraban o la aldea de procedencia.

Surgen, entonces, los:

APELLIDOS TOPONÍMIOCOS:

Malpica, Bilbao, Madrid, ... también los lugares o zonas más localizadas: Carballeira (lugar donde hay robles), Ribeira (de la rivera), etc.

También se empezaron a utilizar el "apodamiento" de las personas. Unas veces eran cosas

agradables: Gallardo, Bravo, etc. y otras lo eran menos: Negrete, Malo, Mellado, Reventós (revoltoso), etc.

En otras ocasiones, sus fuentes fueron:

Zapatero, Barraquer (constructor de barracas), Barreiro (alfarero) etc.

Pombo (paloma torcaz en gallego), León, Becerra, Ochoa (lobo) etc.

Pereira (peral en gallego), Romero, Robles, Maragall (cabadilla),etc.

Sampedro o Santpere, Sanjurjo, etc.

Francés, Vizcaíno, Sardá (sardo), etc.

Leite (leche en gallego), Fariña (harina en gallego), Espert (lanza), etc.

 

En el siglo XVI aparece la primera regulación oficial de los APELLIDOS.

 

(Nota: todos los comentarios sobre nombres y apellidos se refieren a hechos que influyen

en los de España, es decir, no tengo en cuenta lo sucedido en otras latitudes o longitudes).

 

La causa de esta regulación fue la división del mundo cristiano ocasionada por la reforma

protestante.

La Iglesia Católica deseaba identificar mediante el nombre y apellido a los que profesaban

el catolicismo diferenciándolos de otras religiones o reformas del cristianismo.

En el Concilio de Trento (1563) se determinó que a los niños se le pusiese nombres de santos y

que en todas las parroquias se registraran los bautismos, matrimonios o defunciones.

Se venía haciendo con anterioridad, pero sin la regularidad con que se hizo a partir de entonces.

 

 

NOTAS FINALES

 

Son breves comentarios que pueden leer antes de ponerle el nombre a sus hijos.

 

Al escoger un nombre para su hijo han de obrar con cuidado.

Han de pensar que él, su heredero, ha de "estar conforme" con su nombre.

Recuerde que es para toda la vida e influirá sobre la personalidad del hijo/hija.

El ilustre colombiano LÓPEZ DE MESA definió el nombre como:

"ROTULO DE IDENTIFICACIÓN SOCIAL".

 

Evitar las modas, pues, como de su nombre se deduce, son pasajeras y nombres de actrices,

modelos, héroes, etc, que "suenan" por la tele, el paso de los años hará que olvidemos su origen

y no entenderán que quiere o a que se debe el nombre que llevan y llevarán "para siempre".

Ojos con los que tengan un "gran significado" religioso o político, dado que el día de mañana

los "padecerán" sus hijos y, en algún de los casos, vivirán una vida "contraria" a lo que indican sus

nombres.

El nombre "ha de sonar bien" y que no de lugar a errores ortográficos.

No buscar variantes "raras" de un nombre, como ejemplo ... Lucía y no Lucya aconsejaría

yo en el idioma castellano.

Asimismo, evitarán buscar un nombre nuestro y "colocárselo" escrito en un idioma de otro

país: Juan... llamarle Sean o John.

Aun cuando por ley está permitido, no lo creo oportuno.

No intenten buscar un nombre que "nadie tiene", algo "muy raro"... si no lo escogen bien...

su hijo lo padecerá toda la vida.

La originalidad déjenla para sus obras artísticas, literarias, culinarias, etc.

Aconsejo buscar nombres de personas y no de "cosas". Estos segundos pueden dar lugar

a bromas o rechazo posterior por el que lo tiene que "sufrir".

Cuidar la armonía con los apellidos. Aquí, en mi país gallego, podemos ver una Jennifer

Loureiro Filgueira o similar y siempre que los tengo que escribir... tengo una especie de rechazo

mental.

Evitar los diminutivos, tanto para ponerlos como nombre propio como cuando en su vida

normal es habitual llamarles por ellos. No buscar nombres "feos" que luego nos lleven a llamarles

por un diminutivo.

Si van a llamarles por un diminutivo, pónganle un nombre distinto y solucionen el problema.

Prescindir de nombres que posteriormente puedan dar lugar a comentarios jocosos o burlones:

Felicísimo, Amado, etc.

También eludir nombres que en la zona o en ese momento histórico no serían convenientes.

Piensen que conocer el significado del nombre, que suene bien al oído, etc, hará que sus hijos

amen el nombre que le han dado.

Nunca poner un nombre "por conveniencia"... bueno, si es mucha la herencia o beneficio a

recibir... lo entiendo.

Por último, unas notas muy personales que no se si alguien más apoyará:

Estos dos puntos facilitan el desenvolverse en la época de la informática.

Terminas por llamar Juan padre o Juan hijo... y nuestra cultura no usa el "junior" de

otros países.

 

 

Bibliografía:

 

Bd10263_.gif (561 bytes)       IR A   "PAGINA INICIAL DE NOMBRES"

Bd10263_.gif (561 bytes)      TEMARIO