ACCIDENTES - TRAUMATISMOS

 

ANTE UN ACCIDENTE INFANTIL

ACCIDENTES INFANTILES

 

ANTE UN ACCIDENTE INFANTIL

 

RECUERDE ESTOS TELEFONOS:

 

              Servicios de emergencia:                  112

              Información de toxicología: 91 562 04 20

 

 

ESTOS SON LOS ESPAÑOLES…  LAS PERSONAS  DE OTROS PAISES TENDRAN A MANO LOS DE SU ZONA-> ES IMPORTANTE TENERLOS A MANO.

 

Secuencia de actuación:

 

PROTEGER: Hay que asegurar la protección del accidentado y del que va a socorrer.

 

AVISAR: Servicio De emergencia 112 * Información de toxicología 91 562 04 20.

 

SOCORRER: Una vez que se ha protegido y avisado se pueden practicar los primeros auxilios.

 

A.-)  QUEMADURAS:

 

1º.- Eliminar la causa:

 

- Apague las llamas cubriendo con una manta o hágle rodar por el suelo

- Quítele anillos, relojes y pulseras.

- Quítele la ropa si está impregnada con una sustancia cáustica (ácido, álcali…)

 

2º.- Enfríe la quemadura:

 

- Aplique agua fresca durante 10-20 minutos

- Quemaduras químicas mínimo 20 minutos

 

3º.- Si solo ve piel roja:

 

- Aplique crema hidratante y observe por si aparecen cambios.

 

Si la quemadura es profunda, extensa o afecta manos, cara

orificios naturales, cuello… debe consultar con los teléfonos

que tienen para información.

 

QUE NO HACER:

 

Ø      NO ROMPA LAS AMPOLLAS

Ø      NO APLIQUE POMADAS, CREMAS O PASATA DENTIFRICA

Ø      NO DESPEGUE LA ROPA DE LA PIEL

 

B).-)  HERIDAS:

 

1º.- Lávese las manos con agua y jabón

2º.- Limpie la herida con jabón y aclare con agua

3º.- Seque la herida con compresas o gasas estériles con “pequeños toques” y de dentro afuera. No utilice algodón, alcohol, polvos o pomadas sobre las heridas.

4º.- No extraiga los objetos clavados ya que pueden estar taponando la herida y evitando el sangrado.

5º.- Si la herida sangra, presiónela con apósitos estériles.

6º.- Aplique un antiséptico y no la tape si es posible.

 

QUE NO HACER:

 

Ø      No intente curar las heridas profundas

 

C.-)  CAIDAS O GOLPES SIN HERIDAS

 

1º.- Si se ha caído, no levante al niño de inmediato. Compruebe que no hay fracturas.

2º.- Si la contusión afecta a una extremidad eleve el miembro afectado y retire cualquier objeto que pueda comprimir: anillos, calcetines, pulseras…

Aplique frío en la contusión con hielo - envuelto en un trapo o gasa - para disminuir el dolor y la hinchazón.

 

D.-) INGESTION DE PRODUCTOS TOXICOS

 

1º.- Separe la sustancia tóxica del niño

2º.- Si tiene algo sólido en la boca, quíteselo. No lo hagas a ciegas.

3º.- Llame a información toxicológica.

4º.- Si le dicen que vaya al hospital, no demore mucho. Algunos tratamientos pierden eficacia 1 hora después de la ingestión.

 

QUE NO HACER:

 

Ø      NO intente provocar el vómito y NO administre aceite de ricino o cualquier otro producto que pudiera hacerle vomitar.

 

E.-)  CONTACTO CON TOXICOS

 

1º.- Póngase guantes de fregar.

2º.- Quítele toda la ropa

3º.- Lávele en la ducha con agua templad a chorro durante 20 minutos.

 

F.-)  INHALACION DE GASES O HUMOS

 

1º.- Abra las ventanas

2º.- Sáquelo rápidamente al aire libre

3º.- Llame al 112

4º.- Si el niño está inconsciente y respira manténgalo tumbado hasta que llegue la ayuda.

5º.- Si está inconsciente y no respira grítele y dele pequeños pellizcos. Si no reacciona aplique o procure que lo haga alguien que sepa,  las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

 

QUE NO HACER:

 

Ø      En caso de escape de gas, NO ENCIENDA EL INTERRUPTOR DE LA LUZ ni ningún aparato eléctrico.

 

OPUSCULO ENTREGADO POR NUTRIBEN EN EL AÑO 2007

 

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ACCIDENTES INFANTILES

 

Accidentes infantiles en el hogar
Objetivo: convertir el hogar en el lugar más seguro
Traumatismos leves, intoxicaciones, quemaduras y ahogamientos son las principales consecuencias de los accidentes domésticos

 

 

Enchufes, repisas de la terraza, mesas de cristal, botellas de detergentes, fármacos o un sencillo dedal convierten al hogar en el espacio en el que, según datos ministeriales, se producen la gran mayoría de accidentes infantiles. Son causas ajenas a la voluntad y con gran componente fortuito, y aunque la tendencia marca un continuo descenso, sobre todo en accidentes con consecuencias graves, las cifras no son alentadoras. Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad y Consumo, el pasado año se produjeron en total 2.016.555 accidentes que requirieron tratamiento clínico, y fallecieron 2.000 personas como consecuencia de los mismos. Los principales protagonistas de los accidentes en el hogar son, lógicamente, quienes más tiempo pasan en casa: niños y mujeres.

Cifras alarmantes

El número total de casos se incrementaría si se contabilizaran los que tan sólo requieren primeros auxilios en el propio hogar. No obstante, entre los que sí precisaron atención médica, la gravedad no es nada desdeñable: casi el 50% de los accidentes provocaron secuelas para el siniestrado y las víctimas precisaron una media de 8 días de hospitalización para sanar. El azar (50%), los descuidos o la distracción (19%), la imprudencia o temeridad (17%) y la intervención de una segunda persona (5%) son las principales causas del siniestro. Cuando el accidente sucede al utilizar un utensilio o producto de uso doméstico, algunas víctimas culpan a la construcción o diseño del producto (3%), pero muy pocas a la falta de información proporcionada por el fabricante (0,1%), y un 0,4% de ellas incluso reconoce no haber seguido las instrucciones de uso. En cuanto a las lesiones más habituales, los traumatismos leves (golpes, caías, cortes&) representan más del 90% del total; las intoxicaciones suman entre 2% y el 4% de las consultas urgentes en hospitales y ocurren fundamentalmente en los niños de entre 1 año y 5 años; las quemaduras no llegan al 2%, pero la mayoría ocurren en niños de menos de 4 años y generan muchos ingresos y secuelas, y el ahogamiento, aunque constituye una causa poco frecuente de consulta (menos del 1%), provoca una elevada mortalidad. /web/imgs/20021101/miscelanea02.jpg

Medidas generales

Son muchos los rincones y objetos que pueden llevar al niño a sufrir un percance, por lo que debemos tomar ciertas precauciones. No se trata de coaccionar o sobreproteger al niño e inhibir sus necesidades de exploración del medio, sino de buscar tranquilidad.

Es básico:

?  Asegurarse de que disponer de un interruptor diferencial (ICP). Se trata de un mecanismo de protección de circuitos, que detecta una desviación del voltaje y corta la corriente. Su instalación es obligatoria en viviendas de nueva construcción (viene de obra), pero si se carece de ICP conviene contactar con la compañía eléctrica para solicitar su colocación (cuesta unos 100 euros pero puede ahorrar muchos disgustos y dinero).

?  Instale siempre enchufes con toma de tierra, y tape el interruptor con unas placas de plástico. (un paquete de 10 unidades no supera los 10 euros).

?  Guarde fuera del alcance de los niños tijeras, agujas y cajas de costura.

?  Esconda la caja de herramientas y no olvide guardar las pilas.

?  Coloque topes en las puertas de las salas principales para evitar que se cierren.

?  No muestre dónde guarda medicamentos o productos tóxicos y recipientes de productos peligrosos, aunque estén vacíos. Deben depositarse en lugares inaccesibles para los niños.

?  Una mesita de cristal en lugares de paso o de recreo puede convertirse en un objeto peligroso.

?  Si posee armas, guárdelas bajo llave y nunca juegue con ellas.

?  Las bolsas de plástico pueden ser peligrosas (algunos niños pequeños meten la cabeza y pueden ahogarse).

?  Si hay escaleras en la vivienda, instale barras de protección.

?  Si tiene piscina, coloque una malla siempre que no haya un adulto acompañando a los niños.

?  Proteja los accesos a escaleras con puertas de seguridad.

?  Es importante que los juguetes sean adecuados a su edad, evitará riesgos innecesarios.

?  No coloque sillas cerca de ventanas o balcones.

Cómo actuar ante accidentes domésticos infantiles

?  Mantenga la calma, se ordenan mejor las ideas y se actúa mejor.

?  Llame al 112. Los profesionales que le atenderán saben cómo hay que proceder en estos casos, y si fuera necesario le enviarán una ambulancia o un médico e incluso le indicarán qué hacer hasta que lleguen a su casa.

?  Coloque al niño en posición cómoda; manténgalo abrigado.

?  Siempre deberá dar prioridad a lesiones que pongan en peligro la vida: hemorragias, envenenamiento (aunque sea la mera sospecha)& Y en caso de ausencia de pulso y/o respiración y conmoción o shock, puede aplicar la respiración boca a boca o masaje cardíaco, pero sólo si sabe hacerlo.

?  No le levante a menos que sea estrictamente necesario o si sospecha de alguna fractura.

?  No le ponga alcohol en ninguna parte del cuerpo.

?  Controle la hemorragia, si la hay. Una hemorragia se considera copiosa, es decir, grave, cuando dura más que de 4 a 10 minutos y empapa, aunque sea lentamente, un paño limpio colocado encima de la herida y presionándola ligeramente. Si la hemorragia es en una extremidad, elévela. No use torniquetes, pueden resultar contraproducentes si no se hacen correctamente.

?  No le ofrezca líquidos.

?  Cuidado con las lesiones oculares. No comprima el ojo ni le ponga gasas encima. Si han entrado en el ojo accidentalmente productos de limpieza, lávelo con agua tibia abundante y acuda al médico. No intente solventarlo por su cuenta.

?  No haga más de lo que sea necesario hasta que llegue la ayuda profesional.

Cocina y baño, principales lugares de riesgo

 

Ambas son las estancias más peligrosas del hogar, si se atiende a los partes de incidencias. Evitarlos se consigue adoptando medidas sencillas que han de convertirse en hábito.

En la cocina

?  No deje nunca a los niños solos si está cocinando o utilizando el horno.

?  Guarde todos los productos de limpieza en un cajón alto, nunca debajo de la fregadera.

?  Si es posible, dote a los fuegos de un sistema de bloqueo, y no juegue nunca con los interruptores o llaves del gas.

?  Oculte cuchillos, tijeras y cerillas.

?  Cierre la puerta de la terraza y no guarde en ella, a la vista, nada que pudiera parecer atractivo (cubos de la playa, juguetes...).

?  Coloque bloqueadores de puertas (se encuentran en el mercado por un precio aproximado de 10 euros 5 pares).

?  Hornos, lavadoras, secadoras y planchas deben estar fuera de su alcance o con cierre de seguridad.

?  Cuidado con la plancha, aunque esté apagada.

En el baño

?  Seque siempre el suelo mojado y acostúmbreles a calzarse nada más abandonar la bañera.

?  Controle la temperatura del agua.

?  Si tiene algún electrodoméstico en el baño, desenchúfelo y aléjelo de su alcance.

?  Guarde las maquinillas y las cuchillas después de su uso.

?  Si está ahí el botiquín -aunque lo adecuado es no tenerlo en esta estancia-, ciérrelo con candado, y evite convertirlo en un lugar secreto que despierte la curiosidad de los más pequeños.

?  Cierre la llave del agua del bidé, puede no resultar peligroso pero, sin duda, es un atractivo lugar de juego.

 

 

 

Intoxicaciones domésticas
En boca cerrada no entra veneno
La mitad, por productos de limpieza y ocho de cada diez por vía oral


Cada día que pasa, somos más conscientes de la importancia de los accidentes domésticos: quemaduras, caídas, cortes, ..., e intoxicaciones, de las que nos vamos a ocupar a continuación. Nada inventamos al constatar que el hogar ha acabado convirtiéndose en un almacén de productos químicos con un gran potencial toxicofílico

 

 

 

 

 

 

 

 

Artículos de limpieza, ambientadores, pegamentos, colas, pilas de botón, insecticidas y medicamentos forman parte del arsenal doméstico de todos los hogares. Además, la oferta de productos de limpieza crece sin freno y los hay específicos para cualquier uso: vajilla, ropa, muebles, hornos, suelos, cristales, metales, alfombras, pieles, plásticos, ...

Parece natural que comencemos abordando este tema por el flanco más débil, el de las víctimas. Los niños de hasta 3 años son los más susceptibles al peligro: de hecho, la mitad de las consultas médicas por intoxicaciones domésticas en nuestro país tienen como pacientes a niños de esta edad.

Trasladándonos ya al modo en que se producen las intoxicaciones en los hogares, la más frecuente es la que ocurre por vía oral, al estar la ingesta del producto tóxico involucrada en el 84% de los casos, siguiéndole la vía respiratoria (inhalación) con casi un 7% de las consultas. La mucosa de los ojos como vía de entrada o contacto representa el 6% de los casos y la piel supone el 3% de estas intoxicaciones. Si se comparan las estadísticas europeas con las españolas, se comprueba que en Europa los medicamentos que se guardan en el hogar son responsables del 50% de las consultas toxicológicas mientras que en España sólo representan el 23%.

Sin embargo, en nuestro país los productos de limpieza representan la causa más importante de consulta toxicológica, casi el 50% de los casos, mientras que en Europa representan sólo el 17%. La inmensa mayoría (92,5%) de estas intoxicaciones son debidas a accidentes domésticos.

Los intentos de suicidio representan el 3,5% y los accidentes laborales sólo el 1,5% de los casos registrados. Es evidente, por tanto, que el hogar ocupa una plaza de privilegioen el capítulo de las intoxicaciones. Y dentro de las que tienen lugar en las vivendas, son a su vez mayoría las causadas por los productos de limpieza.

Limpiar, sí; intoxicarse, ni pensar

Los productos de limpieza utilizados para el lavado a mano de vajillas son compuestos tensioactivos aniónicos y pueden contener en menor cantidad tensioactivos no iónicos y anfóteros. Son de baja toxicidad y su ingestión provoca irritación gastrointestinal más o menos severa según la cantidad ingerida. Los lavavajillas para máquinas están constituidos por tensioactivos no iónicos e incorporan liberadores de oxígeno o de cloro, así como otros elementos para mantener la alcalinidad. Son irritantes para la piel y mucosas; si se ingieren, debido a que se trata de un cáustico alcalino, pueden originar lesiones; e incluso una intoxicación grave si la ingesta es elevada.

Los abrillantadores para el lavavajillas están formados por una solución hidroalcohólica, ácido cítrico y tensioactivos no iónicos. Son muy ácidos, por lo que irritan piel y mucosas, pudiendo provocar lesiones de la córnea en los ojos si el contacto es prolongado. La ingesta elevada provoca, además de irritación gastrointestinal intensa, lesiones cáusticas e intoxicación severa. Los detergentes para el lavado de ropa a mano son parecidos a los lavavajillas a mano y su toxicidad es también escasa y sólo en caso de ingesta elevada tienen un efecto laxante.

Los detergentes para el lavado de ropa a máquina son más peligrosos. Contienen tensioactivos aniónicos, no iónicos, jabones, mantenedores de la alcalinidad, liberadores de oxígeno, tensioactivos catiónicos y cargas inorgánicas, resultando por tanto muy alcalinos y produciendo fuertes irritaciones en la piel del afectado si el contacto es prolongado. En los ojos provocan conjuntivitis e incluso lesiones corneales. La ingesta de pequeñas cantidades provoca irritación gastrointestinal con náuseas, vómitos, y dolor abdominal. Si es elevada, sobrevienen lesiones cáusticas en el tracto digestivo ( faringe, esófago, estómago) que pueden entrañar gravedad y cuadro de intoxicación.

Los suavizantes de ropa son también muy tóxicos. Tienen tensioactivos catiónicos. Las soluciones concentradas irritan la piel y en pieles delicadas (niños y ancianos) pueden originar lesiones similares a las quemaduras. Irritan la mucosa ocular y es posible que lesionen la córnea, si la concentración y del tiempo de contacto son suficientes. La ingesta provoca irritación del tracto gastrointestinal, lesionando el esófago y el estómago. Además, no hay que descartar la aparición de hipotensión, arritmia cardiaca, ansiedad, agitación, y trastornos neuromusculares.

Los quitamanchas son un mundo aparte, hay una gran variedad de ellos, los específicos para un determinado producto o mancha, y los generales que sirven para casi todo tipo de manchas y/o superficies. Estos últimos están compuestos habitualmente por hidrocarburos clorados. Por su presentación, es difícil la ingesta accidental, pero si existen contactos con la piel o los ojos si el spray (en los quitamanchas aerosoles) se dirige hacia ellos, provocando en este caso conjuntivitis y lagrimeo abundante. La ingesta es rara en los aerosoles, pero puede darse una inhalación que causaría un poderoso efecto irritante sobre la mucosa respiratoria produciendo tos, fatiga, expectoración e incluso una pequeña neumonitis química.

Los friegasuelos y limpiahogares se presentan en forma líquida y en su composición aparecen tensioactivos, solución hidroalcohólica. Algunos pueden incluir pequeñas cantidades de amoniaco y aceite de pino. Su toxicidad es parecida a la de los lavavajillas a mano.

Los limpiacristales se componen de soluciones hidroalcohólicas, frecuentemente alcohol isopropílico o etílico, y en ya menores cantidades, de tensioactivos, glicoles y amoniaco. Son ligeramente irritantes para la piel y mucosas. La ingesta no produce sintomatología, pero si se trata de una cantidad grande aparece un cuadro de intoxicación etílica, depresión del sistema nervioso central y náuseas con dolor abdominal.

Los limpiadores líquidos del WC pueden ser de dos tipos: los constituidos por una sustancia ácida y los que tienen una solución de hipoclorito sódico. En el primer caso, se comportan como un caústico corrosivo y si en su composición entra el ácido fosfórico hay que tener en cuenta que tiene un efecto tóxico muy claro sobre el hígado (hepatotoxicidad).

 

Stop a las intoxicaciones con productos de limpieza

 

  • Mantenga los productos de limpieza fuera del alcance de los niños, en alturas o armarios cerrados, identificando los productos y con los recipientes bien cerrados; una vez utilizados guárdelos nuevamente en su sitio.
  • Si se produce una ingesta accidental no administre líquidos, ni leche ni otros productos que aconseja el saber popular; si la ingesta ha sido muy pequeña y tiene dudas sobre la toxicidad del producto llame al Servicio de Información Toxicológica, teléfonos 93-3174400, 91-5620420 y 95-4371233. En los envases, en la parte inferior de la etiqueta, viene un teléfono al que dirigirse: 91-5620420. De todos modos, lo más recomendable es acudir inmediatamente al médico o a un servicio de urgencias.
  • Si han quedado afectados los ojos, no utilice colirios ni pomadas oculares. Lave los ojos con agua corriente durante 15 minutos y mantenga los párpados abiertos para que el agua arrastre los restos del producto. Después acuda al médico para efectuar una exploración ocular, siempre llevando consigo el producto que ha ocasionado el accidente.
  • Si ha habido contacto cutáneo e irritación de la piel, lave la zona con agua abundante, corriente, en arrastre, durante 15 ó 20 minutos. Si queda la quemadura persiste, hay que tratarla como tal y es aconsejable acudir al médico.

Parques públicos de juego infantil
Demasiados defectos de seguridad

El juego es un elemento de interrelación natural entre los niños. Los parques infantiles y las áreas de recreo en los que están ubicados los columpios, toboganes, balancines& se erigen en lugares de encuentro donde además de pasar un rato agradable y divertido, los niños desarrollan la tan necesaria sociabilidad y adquieren diversas habilidades y una mayor destreza motriz

Los padres son conscientes del valor que encierran estos parques y por esta y otras razones más domésticas, son muy frecuentes las visitas que realizan a estos lugares en compañía de sus hijos más pequeños. Sin embargo, pasan desapercibidos para muchos adultos (y, por supuesto, para los niños) aspectos tan importantes como la seguridad, la calidad o el estado de conservación de los aparatos de juego infantil. Se da por sentado que el niño se encuentra a salvo de percances, por el simple hecho de que está jugando junto a otros pequeños con unos aparatos construidos ex profeso para su disfrute. Pero lo que muchos adultos ignoran es que con este planteamiento confiado y poco previsor se minusvaloran ciertos riesgos que pueden derivar en accidentes más o menos graves. Dicho de otro modo, las zonas de juego infantil no son tan seguras como podría pensarse: en 1998, el 4% de los accidentes registrados en España se produjeron en áreas de esparcimiento y ocio. Y de todas las actividades que realizaban los accidentados, una de cada tres era de tipo lúdico, sin incluirse las deportivas.

 


Parques públicos de juego infantil
Demasiados defectos de seguridad

El juego es un elemento de interrelación natural entre los niños. Los parques infantiles y las áreas de recreo en los que están ubicados los columpios, toboganes, balancines& se erigen en lugares de encuentro donde además de pasar un rato agradable y divertido, los niños desarrollan la tan necesaria sociabilidad y adquieren diversas habilidades y una mayor destreza motriz.

 

 

 

Los padres son conscientes del valor que encierran estos parques y por esta y otras razones más domésticas, son muy frecuentes las visitas que realizan a estos lugares en compañía de sus hijos más pequeños. Sin embargo, pasan desapercibidos para muchos adultos (y, por supuesto, para los niños) aspectos tan importantes como la seguridad, la calidad o el estado de conservación de los aparatos de juego infantil. Se da por sentado que el niño se encuentra a salvo de percances, por el simple hecho de que está jugando junto a otros pequeños con unos aparatos construidos ex profeso para su disfrute. Pero lo que muchos adultos ignoran es que con este planteamiento confiado y poco previsor se minusvaloran ciertos riesgos que pueden derivar en accidentes más o menos graves. Dicho de otro modo, las zonas de juego infantil no son tan seguras como podría pensarse: en 1998, el 4% de los accidentes registrados en España se produjeron en áreas de esparcimiento y ocio. Y de todas las actividades que realizaban los accidentados, una de cada tres era de tipo lúdico, sin incluirse las deportivas.

 


Viajar con niños
Toda precaución es poca
Si va a viajar con niños, sea previsor y planifique el desplazamiento pensando en ellos



 

 

 

 

 

 

 

 

Los niños marcan la pauta de las vacaciones. Los viajes suponen para ellos un cambio de costumbres y una agitación a la que no están habituados, por lo que hay que estar ojo avizor, ya que cualquier despiste puede suponer un contratiempo. Es fundamental extremar las precauciones en los trayectos, ya sean viajes largos o desplazamientos más cortos. Sólo hay que seguir unas normas básicas de conducta y adoptar unos sistemas de seguridad adecuados para los viajeros más pequeños.

Cuente con ellos al organizar el viaje

?  Planifique su desplazamiento teniendo en cuenta la edad de los niños, la forma de viajar, el alojamiento y el destino.

?  Deje que sus hijos participen en la planificación del viaje. Asimilarán mejor el desarrollo del mismo.

?  Infórmeles acerca de dónde van a estar y de las distancias en términos que ellos entiendan (por ejemplo, seis veces la distancia de la casa al colegio).

?  Medite cuidadosamente el itinerario, incorporando actividades que interesen a todos los miembros de la familia. Mantenga la misma rutina que en casa para los más pequeños respecto a las horas de comida y sueño.

?  Evite los viajes programados. Son difíciles de seguir, por conveniencia y comodidad, si viaja con niños.

?  Las mejores horas para viajar con niños son las primeras de la mañana o las últimas de la tarde.

Cómo evitar los mareos

?  El mareo afecta a los niños mayores de 2 años y es un problema más habitual en el transporte marítimo y en carretera que en el aéreo.

?  Como medida preventiva puede usar pastillas o chicles para el mareo. Antes de administrar alguno de estos productos consulte con el pediatra e infórmese sobre sus efectos secundarios. Este tipo de medicamentos reducen los reflejos y producen somnolencia.

?  Intente que los pequeños vayan fijándose en las cosas que ven por el parabrisas delantero. Con ello disminuirá el riesgo de los mareos.

?  Manténgale entretenido cantando, hablando... Que no lea. Si los niños se encuentran entretenidos se marean con menor frecuencia, ya que centrarán su atención en los juegos (como contar los coches blancos y rojos que vengan en la dirección opuesta a la nuestra).

?  Mantenga el coche aireado y no fume durante el trayecto. Haga una parada cada dos horas.

?  Evite sobrecargar el estómago del niño antes de salir. Es preferible que coma alimentos secos y ricos en hidratos de carbono y que no tome bebidas gaseosas ni leche.

?  Durante el viaje, el niño puede comer de vez en cuando galletas, chicles o caramelos.

?  Si viaja en barco, procure que los niños permanezcan lo más cerca posible del centro de gravedad del barco, evitando la cubierta, ya que la visión del mar ondeándose puede provocar mareos.

?  En los viajes en avión deben beber líquido frecuentemente, ya que la escasa humedad que hay puede favorecer su deshidratación. Para evitarles problemas de oídos durante el descenso, es aconsejable darles algo de beber o un caramelo. Tragar ayuda a destaponar los oídos. Antes de emprender el vuelo, póngale un poco de suero fisiológico en la nariz para que la tenga bien despejada.

?  Si es posible, procure que los más pequeños viajen en las butacas situadas en las alas del avión, ya que se notan menos los movimientos del mismo.

?  Si el niño devuelve, ya sea en coche, en barco o en avión, hágale beber frecuentemente pequeñas cantidades de agua azucarada. Después de cada vómito, límpiele la boca con un paño mojado en agua bicarbonatada.

?  Si se duerme, no olvide que se puede despertar con tantas ganas de vomitar que no te de tiempo a reaccionar. Esté preparado y tenga siempre bolsas a mano.

Si viaja en coche, extreme las precauciones

?  Recuerde que los niños entre cuatro y doce años deben viajar siempre sujetos con dispositivos de seguridad adecuados su peso y edad: cucos, sillas, cojines elevadores.

?  Utilice cinturones de seguridad de tres puntos de anclaje. Los de dos puntos pueden resultar peligrosos, ya que se limitan a sujetar el abdomen, pudiendo provocar lesiones serias en el propio estómago y/o en la parte baja de la columna vertebral.

?  No trate de sustituir la falta de silla o sistema adecuado colocándole el cinturón de seguridad del coche, si el niño no llega a la altura correcta, es también una temeridad. Puede ocasionarle lesiones abdominales y cervicales.

?  Los niños menores de cuatro años deben viajar de espaldas a la marcha del automóvil. Desaparece así el movimiento relativo de la cabeza en relación al tórax en la fase principal del choque.

?  Nunca ponga la sillita de su hijo en el asiento delantero si éste dispone de airbag y no puede desactivarlo. Un impacto del vehículo, incluso leve, podría accionar el airbag y golpear al niño.

?  Antes de instalar la silla lea atentamente las instrucciones del fabricante. Si no la coloca bien puede invalidar sus efectos de seguridad o producir daños al niño.

?  Si le prestan una silla para el viaje, asegúrese de que no ha sufrido accidentes. Aunque aparentemente no tenga defectos, su estructura puede estar dañada y ser poco segura.

?  Asegúrese de que todos los elementos extra de seguridad que adquiera estén homologados por la Dirección General de Tráfico. Las sillas o arneses inadecuados pueden producir ahogamientos o el llamado efecto submarino (la parte del cinturón que pasa por la pelvis se desliza hacia arriba, y el niño puede salir proyectado por debajo).

?  Nunca lleve a los niños en brazos. En caso de colisión, por la fuerza de la inercia, un niño de unos 18 kilos pasaría a tener casi una tonelada de peso. Con una simple colisión a 5 km/h es difícil sujetar a un pequeño que viaje en brazos.

?  No permita que el niño viaje con la cabeza asomada por la ventanilla, ni siquiera para evitar los mareos.

?  Bloquee los cierres y seguros de las puertas, para evitar que puedan abrirlas desde dentro, los niños.
Los más pequeños también necesitan desconectar

Se pueden aprovechar las actividades de verano para que el niño aprenda a convivir, a compartir experiencias y a ser  independiente

 

 

 

 

 

 

 

 

Los padres de 3 millones y medio de niños se enfrentan a partir de este mes a la pregunta de todos los veranos:¿qué hacemos con los niños? El periodo vacacional que para los más pequeños significa descanso y diversión, supone, para sus progenitores, un estrés añadido y bastantes quebraderos de cabeza, ya que sólo pueden disfrutar de un mes de descanso. Se plantea, por tanto, la complicada tarea de rellenar las horas de ocio de los pequeños de la casa, a poder ser con una persona adulta que supervise sus actividades. Y es que los niños, al igual que los adultos, desean y necesitan un periodo de vacaciones estivales que les permita dejar atrás, durante un tiempo, horas de estudio, deberes, ocupaciones extraescolares y todas las obligaciones que forman parte de su vida cotidiana a lo largo del curso. Las posibilidades para que los niños pasen unos días fuera del entorno familiar son muchas y muy variadas. Escoger la mejor opción dependerá de sus necesidades y aficiones y, sobre todo, de la edad. Campamentos, escuelas de verano, clases de idiomas y deportivas... todas las opciones son válidas cuando las vacaciones escolares y las vacaciones de los adultos no coinciden. Lo que en un principio se contemplaba como un apoyo a la educación, se ha convertido en una forma práctica y divertida de entretener a los más pequeños, mientras los padres atienden sus quehaceres laborales. Además de disfrutar de las vacaciones, los niños aprenden a convivir, a compartir experiencias y a ser independientes. Lejos de padres y familiares aprenden a ser autosuficientes ya que tienen que ocuparse de tareas que habitualmente no hacen, como poner y quitar la mesa, hacer la cama o recoger y ordenar sus pertenencias.

 


El rebelde sin causa no existe

Entre nosotros, la violencia juvenil no ha adquirido las dramáticas dimensiones de otros países, pero el problema existe también aquí: según un estudio de hace dos años en 534 centros públicos de enseñanza, el 80% de los encuestados (alumnos y profesores) se mostraron preocupados por la indisciplina y la falta de respeto en los centros escolares. Y el 60% afirmaron que en su centro se habían registrado agresiones entre alumnos en los tres últimos años. Un informe similar de 1992 en Holanda reveló que el 25% de los niños habían sufrido actos intimidatorios graves (violencia sistemática, física, sexual o psicológica) por parte de otros alumnos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora bien, entre los jóvenes rige también una violencia menos visible, que genera igualmente coacción, miedo y sufrimiento. Y refuerza un estilo de relación basado en el dominio, la fuerza y la agresividad, valores muy poco edificantes para personas que se encuentran en pleno proceso de formación y de crecimiento como seres humanos, como entes sociales.

Lo más fácil es endosar la culpa de estos comportamientos inexplicables ("pero si no les falta de nada") a la influencia de TV, comic, cierta música, el cine... por la trivialización, cuando no exaltación, con que en ocasiones abordan la agresividad y la violencia. Pero no podemos conformarnos con esta simplista reducción del problema.

Por qué la violencia

La agresividad es un instinto consustancial al ser humano, y la violencia (psicológica o física) aparece como el medio más rápido para conseguir lo que nos proponemos. La persuasión entraña dificultades y exige habilidades dialécticas que no abundan entre los jóvenes. De todos modos, nadie está libre de reacciones primitivas, de carácter agresivo, para defender el territorio propio. Que, cuuando se producen de forma reiterada, terminan formando una conducta. Los humanos somos la única especie animal que ha creado una cultura de la violencia y los medios de destruir al oponente se hacen cada vez más específicos y complejos.

Así pues, niños y jóvenes nacen y crecen en un mundo violento. Y no hablamos sólo de guerras ni siquiera de agresiones físicas. La violencia que más cala en los niños proviene de un estilo de vida (que empapa a la familia, la escuela y la calle) en la que uno de los valores supremos es el control y la seguridad. Que se manifiesta en la defensa de la individualidad y en la colocación de alambres de espino en nuestro territorio individual. Las actitudes violentas, en suma, prenden muy bien en una sociedad competitiva que predica soluciones individualistas y que olvida promocionar la dimensión social de las personas. Así, resulta hipócrita que nos espantemos de algunos niños que produce la sociedad que hemos creado. Desde un punto de vista sociológico, por tanto, las conductas violentas de niños y jóvenes podrían interpretarse como la consecuencia de la preponderancia de lo individual ante el interés común.

Pero, desde una perspectiva psicológica, se explican las conductas violentas independientemente del momento social en que se producen, recurriendo a lo más íntimo del ser humano. Generalmente, las travesuras se cometen junto a un grupo de amigos y se actúa espontáneamente. Quien transgrede la norma se siente importante y admirado por sus amigos. Y el acto mismo resulta estimulante: sabe el niño o joven que sus padres no lo aprobarán, pero eso sólo añade un poco de emoción. Lo que importa es la aprobación de los amigos, esa es la recompensa y merece la pena asumir el riesgo del castigo.

Los casos leves de vandalismo y violencia forman parte del desarrollo normal de niños y jóvenes, provienen de su necesidad de sentirse independiente, rebelde, o parte de un grupo, el de sus amigos. Entendámoslo: los sentimientos que impulsan estos actos incívicos son universales. Los niños buscan identificarse como individuos y reafirmarse como miembros de un grupo. En otras ocasiones, buscan desquitarse de acciones que consideran injustas, protagonizadas por las figuras de autoridad:padres, profesores, policía... Una de las vividas como más injusta es la que convierte al niño en "invisible", todo lo que él o ella interpretan como que no se les tiene en cuenta o no se les reconoce sus logros.

Muchos niños que crecen en ambientes en los que sienten que no valen mucho, y pueden (por la excesiva tolerancia familiar) hacer casi cualquier cosa que le pida su grupo. La necesidad de aceptación por el grupo puede inducir a un comportamiento antisocial, especialmente en la adolescencia: en medio de la desorientación, sentirse parte del grupo (que, a veces, es lo único que eligen) es lo más importante.

La violencia, ¿sólo una señal?

Los actos agresivos son la gota que colma el vaso; el problema casi siempre es previo. A veces, el niño emite "sus señales" con gran intensidad (un robo, una pelea con heridos, una agresión a los padres, a un compañero o profesor) y surge el problema, ya ineludible. El "mensaje" requiere respuestas. La de los padres, aún cuando sólo sea el castigo, es imprescindible. Es mejor que nada. Para un adolescente en pleno bache de rebeldía, que se comunica mediante conductas reprobables, sus acciones son palabras no dichas, su opinión ante el estado de las cosas. Por eso, lo peor es el silencio o la vista gorda. El rebelde sin causa no existe, detrás de su comportamiento se esconde la necesidad de expresar sentimientos: está incómodo, se golpea alocadamente con una vida que para otros resulta llevadera cuando no dichosa. Y emite, desesperadamente, señales para que le ayuden o, al menos, le atiendan.

Diferenciemos estas conductas con los comportamientos de un niño sociopático, que siempre ha tenido dificultades para distinguir entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo inaceptable. Crónicamente antisocial, no aprende de las consecuencias de sus actos. Son casos raros, pero pueden ocurrir en cualquier familia.

Y, ¿qué hacer?

Tanto la familia como la escuela, las autoridades y la sociedad misma, deben abordar el tema con la seriedad y responsabilidad que requiere. Las líneas que deberían inspirar la pedagogía de la tolerancia, la convivencia pacífica y el respeto, parten de una ética de convivencia, de educar para la socialización, mediante la cooperación, el juicio intelectual (conductas reflexivas) y la educación para la frustración. Desde que un niño tiene 2 ó 3 años, debe sentir, y saber, que hay pautas a su alrededor, que no es posible cumplir todos sus caprichos y que incluso algunas necesidades tendrán que esperar un tiempo para ser satisfechas. Habremos de enseñarles que los bienes se reparten con los otros niños, y asumir que eso les causará una decepción, para la que hay que educarles. La educación familiar y escolar debe ser rígida: todo no puede ser. Han que saber aceptar el no, y preguntar los porqués.

Y no deben tolerarse la burla o la falta de respeto al diferente (otras razas, físicos peculiares o muy poco agraciados; tímidos, con gafas o prótesis, "empollones", mal vestidos...).

Deben cultivarse, en la familia y en la escuela, valores socializantes basados en compartir las cosas, el respeto a la diversidad de las personas y el aplazamiento en la satisfacción de necesidades y deseos de niños y jóvenes. Por eso resulta imprescindible que la escuela cuente con el apoyo casi incondicional de los padres, cuya primera actitud será no desautorizar a los enseñantes delante de los hijos; por mucho que no se compartan algunas de sus decisiones o estilos pedagógicos. Nadie aprobaría, y menos aún asumiría, un sistema de valores propuesto por una entidad desprestigiada y sin credibilidad. Y, a los docentes les convendría contar con el apoyo institucional necesario para que sus decisiones ante las actitudes antisociales fueran respaldadas por los padres y por la autoridad educativa.

Claves con las que familia y escuela pueden trabajar con niños y jóvenes:

Entre la familia y la escuela debe implantarse un panorama educativo basado en:

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