ACCIDENTES - TRAUMATISMOS
RECUERDE ESTOS TELEFONOS:
Servicios de emergencia:
112
Información de toxicología: 91 562 04 20
ESTOS SON LOS
ESPAÑOLES
LAS PERSONAS DE OTROS PAISES TENDRAN A MANO LOS DE SU ZONA->
ES IMPORTANTE TENERLOS A MANO.
Secuencia
de actuación:
PROTEGER: Hay que
asegurar la protección del accidentado y del que va a socorrer.
AVISAR: Servicio De
emergencia 112 * Información de toxicología 91 562 04 20.
SOCORRER: Una vez que se
ha protegido y avisado se pueden practicar los primeros auxilios.
A.-) QUEMADURAS:
1º.- Eliminar la
causa:
- Apague las llamas
cubriendo con una manta o hágle rodar por el suelo
- Quítele anillos,
relojes y pulseras.
- Quítele la ropa
si está impregnada con una sustancia cáustica (ácido, álcali
)
2º.- Enfríe la
quemadura:
- Aplique agua
fresca durante 10-20 minutos
- Quemaduras
químicas mínimo 20 minutos
3º.- Si solo ve
piel roja:
- Aplique crema
hidratante y observe por si aparecen cambios.
Si la quemadura
es profunda, extensa o afecta manos, cara
orificios
naturales, cuello
debe consultar con los teléfonos
que tienen para
información.
QUE NO HACER:
Ø
NO ROMPA LAS
AMPOLLAS
Ø
NO APLIQUE
POMADAS, CREMAS O PASATA DENTIFRICA
Ø
NO DESPEGUE
B).-) HERIDAS:
1º.- Lávese las
manos con agua y jabón
2º.- Limpie la
herida con jabón y aclare con agua
3º.- Seque la
herida con compresas o gasas estériles con pequeños toques y de dentro
afuera. No utilice algodón, alcohol, polvos o pomadas sobre las heridas.
4º.- No extraiga
los objetos clavados ya que pueden estar taponando la herida y evitando el sangrado.
5º.- Si la herida
sangra, presiónela con apósitos estériles.
6º.- Aplique un
antiséptico y no la tape si es posible.
QUE NO HACER:
Ø
No intente curar
las heridas profundas
C.-) CAIDAS O GOLPES SIN HERIDAS
1º.- Si se ha
caído, no levante al niño de inmediato. Compruebe que no hay fracturas.
2º.- Si la
contusión afecta a una extremidad eleve el miembro afectado y retire cualquier objeto que
pueda comprimir: anillos, calcetines, pulseras
Aplique frío en la
contusión con hielo - envuelto en un trapo o gasa - para disminuir el dolor y la
hinchazón.
D.-)
INGESTION DE PRODUCTOS TOXICOS
1º.- Separe la
sustancia tóxica del niño
2º.- Si tiene algo
sólido en la boca, quíteselo. No lo hagas a ciegas.
3º.- Llame a
información toxicológica.
4º.- Si le dicen
que vaya al hospital, no demore mucho. Algunos tratamientos pierden eficacia 1 hora
después de la ingestión.
QUE NO HACER:
Ø
NO intente provocar
el vómito y NO administre aceite de ricino o cualquier otro producto que pudiera hacerle
vomitar.
E.-) CONTACTO CON TOXICOS
1º.- Póngase
guantes de fregar.
2º.- Quítele toda
la ropa
3º.- Lávele en la
ducha con agua templad a chorro durante 20 minutos.
F.-) INHALACION DE GASES O HUMOS
1º.- Abra las
ventanas
2º.- Sáquelo
rápidamente al aire libre
3º.- Llame al 112
4º.- Si el niño
está inconsciente y respira manténgalo tumbado hasta que llegue la ayuda.
5º.- Si está
inconsciente y no respira grítele y dele pequeños pellizcos. Si no reacciona aplique o
procure que lo haga alguien que sepa, las
maniobras de reanimación cardiopulmonar.
QUE NO HACER:
Ø
En caso de escape
de gas, NO ENCIENDA EL INTERRUPTOR DE
OPUSCULO
ENTREGADO POR NUTRIBEN EN EL AÑO 2007
%%%%%%%%%
Accidentes
infantiles en el hogar |
Enchufes,
repisas de la terraza, mesas de cristal, botellas de detergentes, fármacos o un sencillo
dedal convierten al hogar en el espacio en el que, según datos ministeriales, se producen
la gran mayoría de accidentes infantiles. Son causas ajenas a la voluntad y con gran
componente fortuito, y aunque la tendencia marca un continuo descenso, sobre todo en
accidentes con consecuencias graves, las cifras no son alentadoras. Según los últimos
datos del Ministerio de Sanidad y Consumo, el pasado año se produjeron en total 2.016.555
accidentes que requirieron tratamiento clínico, y fallecieron 2.000 personas como
consecuencia de los mismos. Los principales protagonistas de los accidentes en el hogar
son, lógicamente, quienes más tiempo pasan en casa: niños y mujeres.
Cifras
alarmantes
El
número total de casos se incrementaría si se contabilizaran los que tan sólo requieren
primeros auxilios en el propio hogar. No obstante, entre los que sí precisaron atención
médica, la gravedad no es nada desdeñable: casi el 50% de los accidentes provocaron
secuelas para el siniestrado y las víctimas precisaron una media de 8 días de
hospitalización para sanar. El azar (50%), los descuidos o la distracción (19%), la
imprudencia o temeridad (17%) y la intervención de una segunda persona (5%) son las
principales causas del siniestro. Cuando el accidente sucede al utilizar un utensilio o
producto de uso doméstico, algunas víctimas culpan a la construcción o diseño del
producto (3%), pero muy pocas a la falta de información proporcionada por el fabricante
(0,1%), y un 0,4% de ellas incluso reconoce no haber seguido las instrucciones de uso. En
cuanto a las lesiones más habituales, los traumatismos leves (golpes, caías,
cortes&) representan más del 90% del total; las intoxicaciones suman entre 2% y el 4%
de las consultas urgentes en hospitales y ocurren fundamentalmente en los niños de entre
1 año y 5 años; las quemaduras no llegan al 2%, pero la mayoría ocurren en niños de
menos de 4 años y generan muchos ingresos y secuelas, y el ahogamiento, aunque constituye
una causa poco frecuente de consulta (menos del 1%), provoca una elevada mortalidad.
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Medidas
generales
Son
muchos los rincones y objetos que pueden llevar al niño a sufrir un percance, por lo que
debemos tomar ciertas precauciones. No se trata de coaccionar o sobreproteger al niño e
inhibir sus necesidades de exploración del medio, sino de buscar tranquilidad.
Es
básico:
? Asegurarse de que disponer de un interruptor
diferencial (ICP). Se trata de un mecanismo de protección de circuitos, que detecta
una desviación del voltaje y corta la corriente. Su instalación es obligatoria en
viviendas de nueva construcción (viene de obra), pero si se carece de ICP conviene
contactar con la compañía eléctrica para solicitar su colocación (cuesta unos 100
euros pero puede ahorrar muchos disgustos y dinero).
? Instale siempre enchufes con toma de tierra, y tape
el interruptor con unas placas de plástico. (un paquete de 10 unidades no supera los 10
euros).
? Guarde fuera del alcance de los niños tijeras,
agujas y cajas de costura.
? Esconda la caja de herramientas y no olvide guardar
las pilas.
? Coloque topes en las puertas de las salas
principales para evitar que se cierren.
? No muestre dónde guarda medicamentos o productos
tóxicos y recipientes de productos peligrosos, aunque estén vacíos. Deben depositarse
en lugares inaccesibles para los niños.
? Una mesita de cristal en lugares de paso o de
recreo puede convertirse en un objeto peligroso.
? Si posee armas, guárdelas bajo llave y nunca
juegue con ellas.
? Las bolsas de plástico pueden ser peligrosas
(algunos niños pequeños meten la cabeza y pueden ahogarse).
? Si hay escaleras en la vivienda, instale barras de
protección.
? Si tiene piscina, coloque una malla siempre que no
haya un adulto acompañando a los niños.
? Proteja los accesos a escaleras con puertas de
seguridad.
? Es importante que los juguetes sean adecuados a su
edad, evitará riesgos innecesarios.
? No coloque sillas cerca de ventanas o balcones.
Cómo
actuar ante accidentes domésticos infantiles
? Mantenga la calma, se ordenan mejor las ideas y se
actúa mejor.
? Llame al 112. Los profesionales que le atenderán
saben cómo hay que proceder en estos casos, y si fuera necesario le enviarán una
ambulancia o un médico e incluso le indicarán qué hacer hasta que lleguen a su casa.
? Coloque al niño en posición cómoda; manténgalo
abrigado.
? Siempre deberá dar prioridad a lesiones que pongan
en peligro la vida: hemorragias, envenenamiento (aunque sea la mera sospecha)& Y en
caso de ausencia de pulso y/o respiración y conmoción o shock, puede aplicar la
respiración boca a boca o masaje cardíaco, pero sólo si sabe hacerlo.
? No le levante a menos que sea estrictamente
necesario o si sospecha de alguna fractura.
? No le ponga alcohol en ninguna parte del cuerpo.
? Controle la hemorragia, si la hay. Una hemorragia
se considera copiosa, es decir, grave, cuando dura más que de
? No le ofrezca líquidos.
? Cuidado con las lesiones oculares. No comprima el
ojo ni le ponga gasas encima. Si han entrado en el ojo accidentalmente productos de
limpieza, lávelo con agua tibia abundante y acuda al médico. No intente solventarlo por
su cuenta.
? No haga más de lo que sea necesario hasta que
llegue la ayuda profesional.
Cocina
y baño, principales lugares de riesgo |
Ambas
son las estancias más peligrosas del hogar, si se atiende a los partes de incidencias.
Evitarlos se consigue adoptando medidas sencillas que han de convertirse en hábito. En
la cocina ? No deje nunca a los niños solos si está cocinando
o utilizando el horno. ? Guarde todos los productos de limpieza en un cajón
alto, nunca debajo de la fregadera. ? Si es posible, dote a los fuegos de un sistema de
bloqueo, y no juegue nunca con los interruptores o llaves del gas. ? Oculte cuchillos, tijeras y cerillas. ? Cierre la puerta de la terraza y no guarde en ella,
a la vista, nada que pudiera parecer atractivo (cubos de la playa, juguetes...). ? Coloque bloqueadores de puertas (se encuentran en
el mercado por un precio aproximado de 10 euros 5 pares). ? Hornos, lavadoras, secadoras y planchas deben estar
fuera de su alcance o con cierre de seguridad. ? Cuidado con la plancha, aunque esté apagada. En
el baño ? Seque siempre el suelo mojado y acostúmbreles a
calzarse nada más abandonar la bañera. ? Controle la temperatura del agua. ? Si tiene algún electrodoméstico en el baño,
desenchúfelo y aléjelo de su alcance. ? Guarde las maquinillas y las cuchillas después de
su uso. ? Si está ahí el botiquín -aunque lo adecuado es
no tenerlo en esta estancia-, ciérrelo con candado, y evite convertirlo en un lugar
secreto que despierte la curiosidad de los más pequeños. ? Cierre la llave del agua del bidé, puede no
resultar peligroso pero, sin duda, es un atractivo lugar de juego. |
Intoxicaciones
domésticas
En
boca cerrada no entra veneno
La mitad, por productos de limpieza y ocho de cada diez por vía oral
![]()
Cada
día que pasa, somos más conscientes de la importancia de los accidentes domésticos:
quemaduras, caídas, cortes, ..., e intoxicaciones, de las que nos vamos a ocupar a
continuación. Nada inventamos al constatar que el hogar ha acabado convirtiéndose en un
almacén de productos químicos con un gran potencial toxicofílico
Artículos
de limpieza, ambientadores, pegamentos, colas, pilas de botón, insecticidas y
medicamentos forman parte del arsenal doméstico de todos los hogares. Además, la oferta
de productos de limpieza crece sin freno y los hay específicos para cualquier uso:
vajilla, ropa, muebles, hornos, suelos, cristales, metales, alfombras, pieles, plásticos,
...
Parece
natural que comencemos abordando este tema por el flanco más débil, el de las víctimas.
Los niños de hasta 3 años son los más susceptibles al peligro: de hecho, la mitad de
las consultas médicas por intoxicaciones domésticas en nuestro país tienen como
pacientes a niños de esta edad.
Trasladándonos
ya al modo en que se producen las intoxicaciones en los hogares, la más frecuente es la
que ocurre por vía oral, al estar la ingesta del producto tóxico involucrada en el 84%
de los casos, siguiéndole la vía respiratoria (inhalación) con casi un 7% de las
consultas. La mucosa de los ojos como vía de entrada o contacto representa el 6% de los
casos y la piel supone el 3% de estas intoxicaciones. Si se comparan las estadísticas
europeas con las españolas, se comprueba que en Europa los medicamentos que se guardan en
el hogar son responsables del 50% de las consultas toxicológicas mientras que en España
sólo representan el 23%.
Sin
embargo, en nuestro país los productos de limpieza representan la causa más importante
de consulta toxicológica, casi el 50% de los casos, mientras que en Europa representan
sólo el 17%. La inmensa mayoría (92,5%) de estas intoxicaciones son debidas a accidentes
domésticos.
Los
intentos de suicidio representan el 3,5% y los accidentes laborales sólo el 1,5% de los
casos registrados. Es evidente, por tanto, que el hogar ocupa una plaza de privilegioen el
capítulo de las intoxicaciones. Y dentro de las que tienen lugar en las vivendas, son a
su vez mayoría las causadas por los productos de limpieza.
Limpiar,
sí; intoxicarse, ni pensar
Los
productos de limpieza utilizados para el lavado a mano de vajillas son compuestos
tensioactivos aniónicos y pueden contener en menor cantidad tensioactivos no iónicos y
anfóteros. Son de baja toxicidad y su ingestión provoca irritación gastrointestinal
más o menos severa según la cantidad ingerida. Los lavavajillas para máquinas están
constituidos por tensioactivos no iónicos e incorporan liberadores de oxígeno o de
cloro, así como otros elementos para mantener la alcalinidad. Son irritantes para la piel
y mucosas; si se ingieren, debido a que se trata de un cáustico alcalino, pueden originar
lesiones; e incluso una intoxicación grave si la ingesta es elevada.
Los
abrillantadores para el lavavajillas están formados por una solución hidroalcohólica,
ácido cítrico y tensioactivos no iónicos. Son muy ácidos, por lo que irritan piel y
mucosas, pudiendo provocar lesiones de la córnea en los ojos si el contacto es
prolongado. La ingesta elevada provoca, además de irritación gastrointestinal intensa,
lesiones cáusticas e intoxicación severa. Los detergentes para el lavado de ropa a mano
son parecidos a los lavavajillas a mano y su toxicidad es también escasa y sólo en caso
de ingesta elevada tienen un efecto laxante.
Los
detergentes para el lavado de ropa a máquina son más peligrosos. Contienen tensioactivos
aniónicos, no iónicos, jabones, mantenedores de la alcalinidad, liberadores de oxígeno,
tensioactivos catiónicos y cargas inorgánicas, resultando por tanto muy alcalinos y
produciendo fuertes irritaciones en la piel del afectado si el contacto es prolongado. En
los ojos provocan conjuntivitis e incluso lesiones corneales. La ingesta de pequeñas
cantidades provoca irritación gastrointestinal con náuseas, vómitos, y dolor abdominal.
Si es elevada, sobrevienen lesiones cáusticas en el tracto digestivo ( faringe, esófago,
estómago) que pueden entrañar gravedad y cuadro de intoxicación.
Los
suavizantes de ropa son también muy tóxicos. Tienen tensioactivos catiónicos. Las
soluciones concentradas irritan la piel y en pieles delicadas (niños y ancianos) pueden
originar lesiones similares a las quemaduras. Irritan la mucosa ocular y es posible que
lesionen la córnea, si la concentración y del tiempo de contacto son suficientes. La
ingesta provoca irritación del tracto gastrointestinal, lesionando el esófago y el
estómago. Además, no hay que descartar la aparición de hipotensión, arritmia cardiaca,
ansiedad, agitación, y trastornos neuromusculares.
Los
quitamanchas son un mundo aparte, hay una gran variedad de ellos, los específicos para un
determinado producto o mancha, y los generales que sirven para casi todo tipo de manchas
y/o superficies. Estos últimos están compuestos habitualmente por hidrocarburos
clorados. Por su presentación, es difícil la ingesta accidental, pero si existen
contactos con la piel o los ojos si el spray (en los quitamanchas aerosoles) se dirige
hacia ellos, provocando en este caso conjuntivitis y lagrimeo abundante. La ingesta es
rara en los aerosoles, pero puede darse una inhalación que causaría un poderoso efecto
irritante sobre la mucosa respiratoria produciendo tos, fatiga, expectoración e incluso
una pequeña neumonitis química.
Los
friegasuelos y limpiahogares se presentan en forma líquida y en su composición aparecen
tensioactivos, solución hidroalcohólica. Algunos pueden incluir pequeñas cantidades de
amoniaco y aceite de pino. Su toxicidad es parecida a la de los lavavajillas a mano.
Los
limpiacristales se componen de soluciones hidroalcohólicas, frecuentemente alcohol
isopropílico o etílico, y en ya menores cantidades, de tensioactivos, glicoles y
amoniaco. Son ligeramente irritantes para la piel y mucosas. La ingesta no produce
sintomatología, pero si se trata de una cantidad grande aparece un cuadro de
intoxicación etílica, depresión del sistema nervioso central y náuseas con dolor
abdominal.
Los
limpiadores líquidos del WC pueden ser de dos tipos: los constituidos por una sustancia
ácida y los que tienen una solución de hipoclorito sódico. En el primer caso, se
comportan como un caústico corrosivo y si en su composición entra el ácido fosfórico
hay que tener en cuenta que tiene un efecto tóxico muy claro sobre el hígado
(hepatotoxicidad).
Stop
a las intoxicaciones con productos de limpieza |
|
Parques
públicos de juego infantil
Demasiados
defectos de seguridad
![]()
El
juego es un elemento de interrelación natural entre los niños. Los parques infantiles y
las áreas de recreo en los que están ubicados los columpios, toboganes, balancines&
se erigen en lugares de encuentro donde además de pasar un rato agradable y divertido,
los niños desarrollan la tan necesaria sociabilidad y adquieren diversas habilidades y
una mayor destreza motriz
Los
padres son conscientes del valor que encierran estos parques y por esta y otras razones
más domésticas, son muy frecuentes las visitas que realizan a estos lugares en
compañía de sus hijos más pequeños. Sin embargo, pasan desapercibidos para muchos
adultos (y, por supuesto, para los niños) aspectos tan importantes como la seguridad, la
calidad o el estado de conservación de los aparatos de juego infantil. Se da por sentado
que el niño se encuentra a salvo de percances, por el simple hecho de que está jugando
junto a otros pequeños con unos aparatos construidos ex profeso para su disfrute. Pero lo
que muchos adultos ignoran es que con este planteamiento confiado y poco previsor se
minusvaloran ciertos riesgos que pueden derivar en accidentes más o menos graves. Dicho
de otro modo, las zonas de juego infantil no son tan seguras como podría pensarse: en
1998, el 4% de los accidentes registrados en España se produjeron en áreas de
esparcimiento y ocio. Y de todas las actividades que realizaban los accidentados, una de
cada tres era de tipo lúdico, sin incluirse las deportivas.
Parques
públicos de juego infantil
Demasiados
defectos de seguridad
![]()
El
juego es un elemento de interrelación natural entre los niños. Los parques infantiles y
las áreas de recreo en los que están ubicados los columpios, toboganes, balancines&
se erigen en lugares de encuentro donde además de pasar un rato agradable y divertido,
los niños desarrollan la tan necesaria sociabilidad y adquieren diversas habilidades y
una mayor destreza motriz.
Los
padres son conscientes del valor que encierran estos parques y por esta y otras razones
más domésticas, son muy frecuentes las visitas que realizan a estos lugares en
compañía de sus hijos más pequeños. Sin embargo, pasan desapercibidos para muchos
adultos (y, por supuesto, para los niños) aspectos tan importantes como la seguridad, la
calidad o el estado de conservación de los aparatos de juego infantil. Se da por sentado
que el niño se encuentra a salvo de percances, por el simple hecho de que está jugando
junto a otros pequeños con unos aparatos construidos ex profeso para su disfrute. Pero lo
que muchos adultos ignoran es que con este planteamiento confiado y poco previsor se
minusvaloran ciertos riesgos que pueden derivar en accidentes más o menos graves. Dicho
de otro modo, las zonas de juego infantil no son tan seguras como podría pensarse: en
1998, el 4% de los accidentes registrados en España se produjeron en áreas de
esparcimiento y ocio. Y de todas las actividades que realizaban los accidentados, una de
cada tres era de tipo lúdico, sin incluirse las deportivas.
Viajar
con niños
Toda
precaución es poca
Si va a viajar con niños, sea previsor y planifique el desplazamiento pensando en ellos
![]()
Los
niños marcan la pauta de las vacaciones. Los viajes suponen para ellos un cambio de
costumbres y una agitación a la que no están habituados, por lo que hay que estar ojo
avizor, ya que cualquier despiste puede suponer un contratiempo. Es fundamental extremar
las precauciones en los trayectos, ya sean viajes largos o desplazamientos más cortos.
Sólo hay que seguir unas normas básicas de conducta y adoptar unos sistemas de seguridad
adecuados para los viajeros más pequeños.
Cuente
con ellos al organizar el viaje
? Planifique su desplazamiento teniendo en cuenta la
edad de los niños, la forma de viajar, el alojamiento y el destino.
? Deje que sus hijos participen en la planificación
del viaje. Asimilarán mejor el desarrollo del mismo.
? Infórmeles acerca de dónde van a estar y de las
distancias en términos que ellos entiendan (por ejemplo, seis veces la distancia de la
casa al colegio).
? Medite cuidadosamente el itinerario, incorporando
actividades que interesen a todos los miembros de la familia. Mantenga la misma rutina que
en casa para los más pequeños respecto a las horas de comida y sueño.
? Evite los viajes programados. Son difíciles de
seguir, por conveniencia y comodidad, si viaja con niños.
? Las mejores horas para viajar con niños son las
primeras de la mañana o las últimas de la tarde.
Cómo
evitar los mareos
? El mareo afecta a los niños mayores de 2 años y
es un problema más habitual en el transporte marítimo y en carretera que en el aéreo.
? Como medida preventiva puede usar pastillas o
chicles para el mareo. Antes de administrar alguno de estos productos consulte con el
pediatra e infórmese sobre sus efectos secundarios. Este tipo de medicamentos reducen los
reflejos y producen somnolencia.
? Intente que los pequeños vayan fijándose en las
cosas que ven por el parabrisas delantero. Con ello disminuirá el riesgo de los mareos.
? Manténgale entretenido cantando, hablando... Que
no lea. Si los niños se encuentran entretenidos se marean con menor frecuencia, ya que
centrarán su atención en los juegos (como contar los coches blancos y rojos que vengan
en la dirección opuesta a la nuestra).
? Mantenga el coche aireado y no fume durante el
trayecto. Haga una parada cada dos horas.
? Evite sobrecargar el estómago del niño antes de
salir. Es preferible que coma alimentos secos y ricos en hidratos de carbono y que no tome
bebidas gaseosas ni leche.
? Durante el viaje, el niño puede comer de vez en
cuando galletas, chicles o caramelos.
? Si viaja en barco, procure que los niños
permanezcan lo más cerca posible del centro de gravedad del barco, evitando la cubierta,
ya que la visión del mar ondeándose puede provocar mareos.
? En los viajes en avión deben beber líquido
frecuentemente, ya que la escasa humedad que hay puede favorecer su deshidratación. Para
evitarles problemas de oídos durante el descenso, es aconsejable darles algo de beber o
un caramelo. Tragar ayuda a destaponar los oídos. Antes de emprender el vuelo, póngale
un poco de suero fisiológico en la nariz para que la tenga bien despejada.
? Si es posible, procure que los más pequeños
viajen en las butacas situadas en las alas del avión, ya que se notan menos los
movimientos del mismo.
? Si el niño devuelve, ya sea en coche, en barco o
en avión, hágale beber frecuentemente pequeñas cantidades de agua azucarada. Después
de cada vómito, límpiele la boca con un paño mojado en agua bicarbonatada.
? Si se duerme, no olvide que se puede despertar con
tantas ganas de vomitar que no te de tiempo a reaccionar. Esté preparado y tenga siempre
bolsas a mano.
Si
viaja en coche, extreme las precauciones
? Recuerde que los niños entre cuatro y doce años
deben viajar siempre sujetos con dispositivos de seguridad adecuados su peso y edad:
cucos, sillas, cojines elevadores.
? Utilice cinturones de seguridad de tres puntos de
anclaje. Los de dos puntos pueden resultar peligrosos, ya que se limitan a sujetar el
abdomen, pudiendo provocar lesiones serias en el propio estómago y/o en la parte baja de
la columna vertebral.
? No trate de sustituir la falta de silla o sistema
adecuado colocándole el cinturón de seguridad del coche, si el niño no llega a la
altura correcta, es también una temeridad. Puede ocasionarle lesiones abdominales y
cervicales.
? Los niños menores de cuatro años deben viajar de
espaldas a la marcha del automóvil. Desaparece así el movimiento relativo de la cabeza
en relación al tórax en la fase principal del choque.
? Nunca ponga la sillita de su hijo en el asiento
delantero si éste dispone de airbag y no puede desactivarlo. Un impacto del vehículo,
incluso leve, podría accionar el airbag y golpear al niño.
? Antes de instalar la silla lea atentamente las
instrucciones del fabricante. Si no la coloca bien puede invalidar sus efectos de
seguridad o producir daños al niño.
? Si le prestan una silla para el viaje, asegúrese
de que no ha sufrido accidentes. Aunque aparentemente no tenga defectos, su estructura
puede estar dañada y ser poco segura.
? Asegúrese de que todos los elementos extra de
seguridad que adquiera estén homologados por
? Nunca lleve a los niños en brazos. En caso de
colisión, por la fuerza de la inercia, un niño de unos 18 kilos pasaría a tener casi
una tonelada de peso. Con una simple colisión a
? No permita que el niño viaje con la cabeza asomada
por la ventanilla, ni siquiera para evitar los mareos.
? Bloquee los cierres y seguros de las puertas, para
evitar que puedan abrirlas desde dentro, los niños.
Los
más pequeños también necesitan desconectar
![]()
Se
pueden aprovechar las actividades de verano para que el niño aprenda a convivir, a
compartir experiencias y a ser independiente
Los
padres de 3 millones y medio de niños se enfrentan a partir de este mes a la pregunta de
todos los veranos:¿qué hacemos con los niños? El periodo vacacional que para los más
pequeños significa descanso y diversión, supone, para sus progenitores, un estrés
añadido y bastantes quebraderos de cabeza, ya que sólo pueden disfrutar de un mes de
descanso. Se plantea, por tanto, la complicada tarea de rellenar las horas de ocio de los
pequeños de la casa, a poder ser con una persona adulta que supervise sus actividades. Y
es que los niños, al igual que los adultos, desean y necesitan un periodo de vacaciones
estivales que les permita dejar atrás, durante un tiempo, horas de estudio, deberes,
ocupaciones extraescolares y todas las obligaciones que forman parte de su vida cotidiana
a lo largo del curso. Las posibilidades para que los niños pasen unos días fuera del
entorno familiar son muchas y muy variadas. Escoger la mejor opción dependerá de sus
necesidades y aficiones y, sobre todo, de la edad. Campamentos, escuelas de verano, clases
de idiomas y deportivas... todas las opciones son válidas cuando las vacaciones escolares
y las vacaciones de los adultos no coinciden. Lo que en un principio se contemplaba como
un apoyo a la educación, se ha convertido en una forma práctica y divertida de
entretener a los más pequeños, mientras los padres atienden sus quehaceres laborales.
Además de disfrutar de las vacaciones, los niños aprenden a convivir, a compartir
experiencias y a ser independientes. Lejos de padres y familiares aprenden a ser
autosuficientes ya que tienen que ocuparse de tareas que habitualmente no hacen, como
poner y quitar la mesa, hacer la cama o recoger y ordenar sus pertenencias.
El
rebelde sin causa no existe
![]()
Entre
nosotros, la violencia juvenil no ha adquirido las dramáticas dimensiones de otros
países, pero el problema existe también aquí: según un estudio de hace dos años en
534 centros públicos de enseñanza, el 80% de los encuestados (alumnos y profesores) se
mostraron preocupados por la indisciplina y la falta de respeto en los centros escolares.
Y el 60% afirmaron que en su centro se habían registrado agresiones entre alumnos en los
tres últimos años. Un informe similar de 1992 en Holanda reveló que el 25% de los
niños habían sufrido actos intimidatorios graves (violencia sistemática, física,
sexual o psicológica) por parte de otros alumnos.
Ahora
bien, entre los jóvenes rige también una violencia menos visible, que genera igualmente
coacción, miedo y sufrimiento. Y refuerza un estilo de relación basado en el dominio, la
fuerza y la agresividad, valores muy poco edificantes para personas que se encuentran en
pleno proceso de formación y de crecimiento como seres humanos, como entes sociales.
Lo
más fácil es endosar la culpa de estos comportamientos inexplicables ("pero si no
les falta de nada") a la influencia de TV, comic, cierta música, el cine... por la
trivialización, cuando no exaltación, con que en ocasiones abordan la agresividad y la
violencia. Pero no podemos conformarnos con esta simplista reducción del problema.
Por
qué la violencia
La
agresividad es un instinto consustancial al ser humano, y la violencia (psicológica o
física) aparece como el medio más rápido para conseguir lo que nos proponemos. La
persuasión entraña dificultades y exige habilidades dialécticas que no abundan entre
los jóvenes. De todos modos, nadie está libre de reacciones primitivas, de carácter
agresivo, para defender el territorio propio. Que, cuuando se producen de forma reiterada,
terminan formando una conducta. Los humanos somos la única especie animal que ha creado
una cultura de la violencia y los medios de destruir al oponente se hacen cada vez más
específicos y complejos.
Así
pues, niños y jóvenes nacen y crecen en un mundo violento. Y no hablamos sólo de
guerras ni siquiera de agresiones físicas. La violencia que más cala en los niños
proviene de un estilo de vida (que empapa a la familia, la escuela y la calle) en la que
uno de los valores supremos
Pero,
desde una perspectiva psicológica, se explican las conductas violentas independientemente
del momento social en que se producen, recurriendo a lo más íntimo del ser humano.
Generalmente, las travesuras se cometen junto a un grupo de amigos y se actúa
espontáneamente. Quien transgrede la norma se siente importante y admirado por sus
amigos. Y el acto mismo resulta estimulante: sabe el niño o joven que sus padres no lo
aprobarán, pero eso sólo añade un poco de emoción. Lo que importa es la aprobación de
los amigos, esa es la recompensa y merece la pena asumir el riesgo del castigo.
Los
casos leves de vandalismo y violencia forman parte del desarrollo normal de niños y
jóvenes, provienen de su necesidad de sentirse independiente, rebelde, o parte de un
grupo, el de sus amigos. Entendámoslo: los sentimientos que impulsan estos actos
incívicos son universales. Los niños buscan identificarse como individuos y reafirmarse
como miembros de un grupo. En otras ocasiones, buscan desquitarse de acciones que
consideran injustas, protagonizadas por las figuras de autoridad:padres, profesores,
policía... Una de las vividas como más injusta es la que convierte al niño en
"invisible", todo lo que él o ella interpretan como que no se les tiene en
cuenta o no se les reconoce sus logros.
Muchos
niños que crecen en ambientes en los que sienten que no valen mucho, y pueden (por la
excesiva tolerancia familiar) hacer casi cualquier cosa que le pida su grupo. La necesidad
de aceptación por el grupo puede inducir a un comportamiento antisocial, especialmente en
la adolescencia: en medio de la desorientación, sentirse parte del grupo (que, a veces,
es lo único que eligen) es lo más importante.
La
violencia, ¿sólo una señal?
Los
actos agresivos son la gota que colma el vaso; el problema casi siempre es previo. A
veces, el niño emite "sus señales" con gran intensidad (un robo, una pelea con
heridos, una agresión a los padres, a un compañero o profesor) y surge el problema, ya
ineludible. El "mensaje" requiere respuestas. La de los padres, aún cuando
sólo sea el castigo, es imprescindible. Es mejor que nada. Para un adolescente en pleno
bache de rebeldía, que se comunica mediante conductas reprobables, sus acciones son
palabras no dichas, su opinión ante el estado de las cosas. Por eso, lo peor
Diferenciemos
estas conductas con los comportamientos de un niño sociopático, que siempre ha tenido
dificultades para distinguir entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo inaceptable.
Crónicamente antisocial, no aprende de las consecuencias de sus actos. Son casos raros,
pero pueden ocurrir en cualquier familia.
Y,
¿qué hacer?
Tanto
la familia como la escuela, las autoridades y la sociedad misma, deben abordar el tema con
la seriedad y responsabilidad que requiere. Las líneas que deberían inspirar la
pedagogía de la tolerancia, la convivencia pacífica y el respeto, parten de una ética
de convivencia, de educar para la socialización, mediante la cooperación, el juicio
intelectual (conductas reflexivas) y la educación para la frustración. Desde que un
niño tiene 2 ó 3 años, debe sentir, y saber, que hay pautas a su alrededor, que no es
posible cumplir todos sus caprichos y que incluso algunas necesidades tendrán que esperar
un tiempo para ser satisfechas. Habremos de enseñarles que los bienes se reparten con los
otros niños, y asumir que eso les causará una decepción, para la que hay que educarles.
La educación familiar y escolar debe ser rígida: todo no puede ser. Han que saber
aceptar el no, y preguntar los porqués.
Y
no deben tolerarse la burla o la falta de respeto al diferente (otras razas, físicos
peculiares o muy poco agraciados; tímidos, con gafas o prótesis, "empollones",
mal vestidos...).
Deben
cultivarse, en la familia y en la escuela, valores socializantes basados en compartir las
cosas, el respeto a la diversidad de las personas y el aplazamiento en la satisfacción de
necesidades y deseos de niños y jóvenes. Por eso resulta imprescindible que la escuela
cuente con el apoyo casi incondicional de los padres, cuya primera actitud será no
desautorizar a los enseñantes delante de los hijos; por mucho que no se compartan algunas
de sus decisiones o estilos pedagógicos. Nadie aprobaría, y menos aún asumiría, un
sistema de valores propuesto por una entidad desprestigiada y sin credibilidad. Y, a los
docentes les convendría contar con el apoyo institucional necesario para que sus
decisiones ante las actitudes antisociales fueran respaldadas por los padres y por la
autoridad educativa.
Claves
con las que familia y escuela pueden trabajar con niños y jóvenes:
Entre
la familia y la escuela debe implantarse un panorama educativo basado en:
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