SEXUALIDAD   -  ORGANOS SEXUALES

 

FIMOSIS

CIRCUNCISION

 

FIMOSIS

EL EMPLEO DE BETAMETASONA PUEDE EVITAR LA POSTECTOMIA EN NIÑOS

El uso de corticoesteroides tópicos en fimosis puede ser un tratamiento conservador válido y alternativo en algunos casos a la intervención quirúrgica, según un estudio realizado por la Unidad de Urología Pediátrica de la Fundación Puigvert, de Barcelona.

 

 

El estudio se ha basado en un programa de instrucción sobre el uso de la betametasona con dos aplicaciones diarias. La muestra estaba integrada por un grupo de cincuenta niños, 41 de los cuales fueron evaluables.

José María Garat, jefe de Urología Pediátrica de la Puigvert.

Se describieron 30 fimosis retractables, siete no retractables y cuatro puntiformes. La edad media fue de 6,8 años. En el control a los cuatro y seis meses, la fimosis se resolvió en 36 niños. El fracaso terapéutico, según comentan los autores que han presentado su estudio en una reciente reunión de la Sociedad Catalana de Pediatría, se ha debido prioritariamente al abandono de la retracción en el aseo rutinario. Los niños que mostraron un resultado parcial en el primer control recibieron una segunda tanda de tratamiento tópico igual que la primera, pero después de un mes sin aplicación de los corticoides.

"Se trata de un procedimiento simple que puede solucionar la necesidad de intervención quirúrgica", concluyen los especialistas Jose María Garat, jefe de la unidad, Ana Orsola y Jorge Caffaratti, del mismo centro.

También se argumenta que, si bien la cirugía ha sido tradicionalmente el único tratamiento de la fimosis, el corticoesteroide tópico favorece la elasticidad y puede mejorar los casos. La reeducación en estos cuidados y el aprendizaje de las curas son también factores esenciales para la eficacia del tratamiento. El procedimiento se tolera satisfactoriamente y en la muestra de la Fundación Puigvert, tras las revisiones a las cinco semanas, cuatro y seis meses, no se constataron cambios de trofismo en la piel ni manifestaciones sistémicas por absorción de corticoides. Este tipo de tratamiento ha sido evaluado por otros grupos europeos que han logrado un resultado favorable en el 90 por ciento de los casos.

Controversia

La postectomía es una operación controvertida. A su favor se postula el menor riesgo de infecciones urinarias en el primer año de vida, una higiene genital más fácil y menores conflictos por motivos sociales o personales. En su contra se aduce la necesidad de ingreso y anestesia y la posibilidad de que exista cicatriz y resultado inestético. Asimismo, la persistencia de fimosis y la alteración de la sensibilidad son otros puntos de la misma línea. El manejo conservador puede ser criticado también por las posibles complicaciones como la balanitis, infecciones urinarias o parafimosis. Toni González. Barcelona.

 

CIRCUNCISION

 

 Circuncisión, ¿estigma de una raza?

 

   Del griego "phímosis", de "phimós" (bozal, cabestro), significa estrechez natural, congénita o accidental de la abertura del prepucio, de la que resulta la imposibilidad de descubrir el glande.

   A finales del siglo XV, la circuncisión se realizaba para eludir la posibilidad de ser considerado judío converso y no verse sometido al destierro, confiscación de bienes, trato con la Inquisición y terminar en la hoguera. Los judíos realizan esta práctica al poco de nacer por mandato religioso. También en la época del nazismo era una de las vías que los nazis tenían para reconocer a los judíos y un notario tenía que dar fe delante de testigos, de las circunstancias médicas por las que se realizaba la cirugía, lo que aseguraba que el paciente no pudiera ser considerado judío.



       En el pasado, factores religiosos e higiénicos
       Afecta más a los niños
       "Cuando existe una patología hay que afrontarla"
       Relaciones sexuales: no hay diferencia

 


En el pasado, factores religiosos e higiénicos

   Por el contrario, no se exige en el Corán, tal y como ocurre con los judíos y la Biblia, ya que es una costumbre del pueblo semita. Ya la Biblia hace referencia a un pacto teológico-étnico que selló Yhave y el pueblo hebreo, a través de Abraham, por el que el hebreo sería el pueblo elegido y Yhave su único Dios y este pacto se sellaría con la práctica de la circuncisión.

   Según el Dr. José Manuel De La Fuente Trabado, Jefe del Servicio de Urología del Hospital Niño Jesús, "en el pasado, se circuncidaba por factores de carácter religioso, concretamente los judíos; de todos es conocido que a Jesús le circuncidaron por causas fundamentalmente religiosas, aunque también por factores higiénicos".

   Algunos doctores en los países angloparlantes comenzaron a circuncidar a los niños a mediados del siglo XVIII, con el objetivo de prevenir la masturbación, que pensaron causaba enfermedades, como la epilepsia, la tuberculosis y la locura.

   Según el Dr. Carlos Marina López, Presidente de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla La Mancha, "la circuncisión o eliminación del prepucio que cubre el glande se empezó a hacer fundamentalmente por motivos religiosos y también higiénicos, concretamente en la religión judía y consiste en quitar las adherencias que están pegadas al prepucio y al glande, aunque posteriormente se vio que no era necesario hacerlo".

   Desde entonces, los médicos han citado otras razones, como la idea de que la circuncisión previene el cáncer del pene y de la cérvix, que han sido refutadas.

   Por su parte, el doctor De La Fuente señala que "hay que distinguir entre la fimosis como la enfermedad, y la circuncisión como la técnica quirúrgica para corregirla. Técnicamente es una operación muy frecuente que consiste en quitar todo el prepucio, que es la piel redundante del pene". En la práctica, se pueden hacer cirugías alternativas, como señala el especialista "la Práctica de Duhamel que pretende conservar la piel quitando el anillo estenótico, aunque también pueden utilizarse cremas de corticoides para su corrección, aplicadas localmente". Volver al menú


Afecta más a los niños

   Esta enfermedad afecta más a los niños, aunque hay también fimosis que son las que no se descubren, porque el anillo estenótico no es muy intenso y no se observa hasta que hay un desarrollo del pene y existen erecciones, ésta sería la fimosis de la pubertad. Pero, también hay fimosis secundarias que se dan a lo largo de la vida, por ejemplo ante enfermedades como la diabetes o determinadas infecciones.

   El Dr. Marina opina que "a lo largo del primer y segundo año de vida, se resuelve de forma espontánea. Sin embargo, cuando esto no ocurre así, es necesario hacerlo antes de llegar a la adolescencia, generalmente a partir de los dos años de vida" y considera que "más del 60% ó 70% de las personas se curan espontáneamente a lo largo del primer o segundo año de vida, el resto, un 25 ó 30% de los casos, son intervenidos".

   Una decisión importante y difícil que deben tomar los padres que van a tener su primer hijo es si practicarle o no la circuncisión a su recién nacido. Aunque es una de las cirugías más practicadas, ya que se estima que 15 de cada 100 hombres están circuncidados. Sin embargo, en EE.UU. se realizó aproximadamente del 84% al 89% en 1986 y en el 64,1% en 1995. Sin embargo, en Europa tan sólo el 5%. Por eso, nos preguntamos, ¿a qué son debidas estas cifras? Y más aún, ¿tienen los padres el derecho de decidir quitar el prepucio a su hijo si éste no le da problemas?

   A pesar de experiencias milenarias y, al margen de consideraciones teológicas, este procedimiento ha generado controversia en los últimos años y sus detractores y defensores debaten sobre la conveniencia o no de practicarla en recién nacidos. Volver al menú


"Cuando existe una patología hay que afrontarla"

   El doctor De La Fuente opina que "no hay polémica. Cuando existe una patología hay que afrontarla. Existen diferencias de criterio en el sentido de realizar la circuncisión de manera sistemática a todo recién nacido y, en nuestro país no existe ese criterio generalizado". En cuanto a estadísticas añade el especialista "es muy difícil conocer cifras. en nuestro país no es tan habitual como en otros países, como es el caso de Estados Unidos, donde cualquier niño que nace es circuncidado. En España, se hace por petición paterna o porque existan lesiones en la piel que dificulten la higiene. Pero, podemos afirmar que es una cirugía habitual".

   Una de las razones esgrimida por los contrarios a esta intervención está el ser una práctica dolorosa y traumatizante para un niño. Además, el dicho repetido acerca de que los niños no sienten dolor es totalmente falso y la mayoría de los niños son circuncidados sin anestesia, además, inyectada en el pene no siempre funciona. Por otra parte, ningún calmante es recetado después de la amputación ni tampoco durante el plazo de una semana a 10 días que tarda la herida en cicatrizar.

   Y consideran que tiene los riegos propios de cualquier otra cirugía, como sangrados y hemorragias, infecciones, complicaciones con la anestesia, fallas quirúrgicas, incluyendo la pérdida del glande y hasta la pérdida del pene entero y la muerte, llegan a decir.

   Sin embargo, en opinión del doctor de La Fuente, "esta cirugía no es dolorosa. En personas adultas se utiliza anestesia local y en niños, anestesia general y, por lo que respecta al postoperatorio, puede ser más o menos molesto dependiendo de la intensidad y de la lesión, si ésta es importante, podrán existir mayores molestias".

   Según las declaraciones de un afectado "un día haciendo el amor noté que algo se rompía, una especie de tirón muy fuerte". Éste mismo destacó la vergüenza que sentía al contarlo "consulté a un par de amigos y gente con el mismo problema y me aconsejaron acudir al médico, pero me daba mucha vergüenza y finalmente decidí que no había otro remedio". Volver al menú


Relaciones sexuales: no hay diferencia

   Por otra parte, hay investigaciones como las realizadas por pediatras del departamento de Nefrología del Hospital de Niños Royal Alexandra (Australia), que han publicado un estudio donde se evalúa la relación entre la circuncisión neonatal y la incidencia de infecciones urinarias en niños, y concluyen que la circuncisión neonatal disminuye el riego de infecciones urinarias sintomáticas en los niños preescolares. Esto viene a corroborar investigaciones que han establecido que la incidencia de infecciones del tracto urinario es diez veces mayor en el varón no-circunciso que en el circunciso. Punto en el que está de acuerdo el doctor Marina, quién argumenta que "sí es verdad que hay una menor incidencia de infecciones en el varón que está circuncidado, ya que su origen es higiénico y se dan muchas más infecciones generales y relacionadas con la fimosis".

   Incluso, numerosas investigaciones demuestran una menor incidencia de enfermedades de transmisión sexual en el varón circunciso, comparada con el no-circunciso, incluyendo infecciones de reciente aparición, como el SIDA. Estos estudios plantean que la falta de circuncisión se asocia con un mayor riesgo de contraer infecciones por el virus del SIDA, por lo que esta intervención puede considerarse como una alternativa para la reducción del número de casos, especialmente en países donde la prevalencia de esta enfermedad es elevada.

   Anteriormente, se consideraba que lo único que estaba relacionado con la aparición de infecciones urinarias en el niño eran las malformaciones congénitas de las vías urinarias, incluso se pensaba que no era probable que las bacterias urinarias ascendieran a las vías urinarias, debido a la longitud en el pene. Sin embargo, con la aparición de estos reportes, actualmente se implica otro importante factor, la higiene de la zona genital.

   Los detractores han argumentado aspectos como el dolor que pudiera sufrir el recién nacido y los riesgos inherentes a cualquier intervención quirúrgica (sangramiento o infección de la herida). Aunque, para eso está la anestesia local que se aplica para atenuar el dolor; la vitamina K que reciben todos los niños en el momento de nacer para evitar hemorragias y los antibióticos tópicos utilizados para prevenir y tratar las infecciones. Otros factores contrarios a la intervención son los que plantean la desaprobación social, la estética o la disminución en la sensibilidad peneal durante las relaciones sexuales, sin embargo, el doctor Marina señala que "actualmente la intervención se hace conservando el prepucio, por lo que se tiene la misma sensibilidad y no hay diferencia". A lo que el doctor De La Fuente añade que "es más un mito que una realidad ya que no hay diferencia. En alguna situación, el paciente fimótico puede tener dificultad para realizar el acto sexual, por presentar molestias o dolores. Pero, entre una persona circundada y otra que no lo está, no hay diferencia".

   Es un tipo de procedimiento menor, ya que no requiere de quirófano, y se puede practicar en cualquier consultorio, a través de diversas técnicas quirúrgicas, que deberán ser analizadas junto al especialista, usualmente el pediatra, urólogo o cirujano de niños. Según el doctor Marina "los riesgos son mínimos, sólo los derivados de la anestesia y es una operación leve en el ámbito ambulatorio, por lo que no requiere ingresar en ningún centro hospitalario". Ir arriba

Estrella Rodríguez Rodríguez

 

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